Reportando daños
by Don Pastrami on Jun.24, 2009, under Life in Vancouver
Mi casa, a pesar de tener una gruesa capa de mugre en las partes donde no ve la suegra, se encuentra en buenas condiciones. Los únicos daños son en los baños, de los cuales dos están fuera de servicio porque tiran el agua del tanque. Habrá que repararlos.
Mis chilpayates terminaron sus estudios sin problemas, aunque Jay se las arregló para no presentar más tareas que las estrictamente necesarias. En cambio, Nirvana no falló ninguna, lo cual contrasta radicalmente con lo comparativamente bajo de sus calificaciones. Uno sacó nueves, la otra nueves, pero mientras que uno no se esforzó la otra no dejó de esforzarse. Ya veremos qué tal les va en Vancouver.
Moños, la chiquilla que estaba enamorada de mi hijo el mayor, ya no lo pela. Pecas, la hermana menor de Moños, es quien tomó su lugar. Jay está muy a gusto con el cambio porque Pecas es menos empalagosa que Moños.
Nirvana y Monique son las más mejores amigas, y si no se comparten los novios es porque todavía no llegan a esa edad, pero pasados apenas seis meses desde la última vez que la ví, me temo que Jay y Tobi tendrán que aprender la carrera de Administración de Hermanas, porque si no mis hijas van a hacer chuza por toda la ciudad. Básteme decir que la francófona residente en casa de mi madre se las arregla para que sus vicios, que son últimamente nieves raspadas, le salgan gratis, y todavía no cumple los doce años.
Monique, por cierto, va de regreso a Canadá, bajo protesta, a visitar a sus padres.
Traje regalos, por supuesto. Como la gran mayoría fueron comestibles, las Ruiz se encargaron de fabricar cosas curiosas con ellas. Sumamente interesante fue la que mi prima la Manzana preparó salmón con miel de maple, una receta quebecoise que recibió felicitaciones por parte de la Famiglia, que dejó limpio su plato. Yo, alérgico al pescado que soy, no la probé, pero la Manzana se encargó de prepararme unos jotcaques con forma de pescado para que pudiera comer con la Famiglia.
Aproveché hoy para que mi médico de cabecera me revisara los tornillos. Gracias a mi factor de recuperación mutante, todo ha soldado bien y en sus posiciones adecuadas. Una resonancia magnética salió completamente normal, considerando las circunstancias: los tornillos que me quedan, que son de titanio, no se ven afectados por el imán grandote ese. De cualquier manera debo quitármelos. No vieran ustedes lo que pito al pasar por los arcos de los aeropuertos. De cualquier forma ya me acostumbré.
En fin. Lo que más extraño de mi casa es que no hay televisión. O más bien dicho, que la televisión que hay es únicamente la aérea. Si no fuera porque tengo un sintonizador digital, gracias a una grabadora de DVD, me sentiría realmente jodido. La televisión aérea análoga no es televisión; y sólo la programación de un canal digital se salva, pero por poco: la de Azteca 7 HD.
En fin. Ya es de noche y es tiempo de desconectarme del mundo. Mañana hay día de compras. En especial de comida. Nos estamos viendo.
Su amigo:
Jack Maybrick.