Cumpleaños feliz
by Don Pastrami on Dec.02, 2008, under Life in Vancouver
Disculparán ustedes la larga ausencia, pero estuve muy ocupado celebrando dos cumpleaños.
Uno lo celebré el viernes con mis amigos de la universidad, donde nos fuimos a comer y beber una botella de vino a una famosa pizzería de la zona, donde las pizzas son a la leña y saben casi como en Italia pero en Vancouver.
El otro, como es natural, fue el sábado, en el que celebré mis primeros 35 años de vida. Ese día me fui a Whistler con mi familia. Si bien el skí me está vedado por las particulares y lastimeras condiciones en que se encuentran mis maltrechos huesos, a mis hijos y a mi domadora no, así que pensé que era más conveniente llevarlos ahora, cuando la nieve ya cubre los montes pero no hace un frío polar como acostumbra hacer hasta bien entrado mayo.
Sólo hay unas pocas rutas abiertas, y la recomendación es sólo esquiar en las rutas que han sido cuidadosamente peinadas para eliminar obstáculos, pero ya se puede esquiar. Así que me llevé a la famiglia a que aprendieran a esquiar mientras yo me calentaba con unos whiskies en los restaurantes de la cima.
El mayor problema fue recorrer la Sea To Sky Highway (la ruta 99) que está sufriendo de una drástica reconstrucción. El mayor problema fue cuando llegamos al área de Garibaldi y estuve a punto de dar vuelta para entrar a ese lugar, cuando vi un letrero que me sacó de mi error. Total que llegamos a Whistler, llegamos a la base de la montaña, contraté los servicios del entrenador de esquí y mientras mis querubines y su progenitora se enseñaban a esquiar, yo me fui a contratar una habitación de hotel para pasar la noche, porque no tenía intención de conducir esa noche a casa. Con mi ceguera nocturna es preferible manejar con plena luz de día.
Acto seguido subí a la montaña para calentarme con agua de la vida, y a esperar a que mis deportistas se cansaran de esquiar. Terminaron como a las 3, cansados y con hambre de hipófago, pero felices. Yo también. Fuimos a comer tarde y Lilith y yo celebramos con una botellita de vino nacional entre ravioles y salmón. El salmón para ella, los ravioles para mi. Mis chilpayates se contentaron con hacer un embarradero de tallarines alla marinara. En el hotel aproveché para deprimirme un poco por el hecho de que la habitación es casi del mismo tamaño que mi departamento pero con más servicios, y para cenar ordené servicio a la habitación. Total, igual me va a salir como lumbre todo.
A la mañana siguiente reorrimos el pueblo a pie, y regresamos a Vancouver a eso del medio día, con paso calmado. Nos relajamos en algunos puntos turísticos del paisaje, y volvimos a la cvilización al llegar a Horseshoe Bay. Pronto regresamos a nuestra rebanada de aire, y mis hijos se fueron a jugar con los vecinos. Aprovechando esa peculiar circunstancia Lilith se puso cariñosa, y por fortuna me hice la vasectomía hace ya mucho tiempo, que si no hubiera contribuído yo a darle un súbdito más a doña Isabel II. Nos hace falta de vez en cuando la privacidad.
Y aprovecho para felicitar a mi compadre Quoth, con quien comparto algo más que un apellido: también la fecha de cumpleaños (casi: por un día y cinco años de diferencia). Yo te aviso cuando me llegue tu regalo, compadre, y espero que el mío te llegue también.
Caluros saludosos.
Jack.