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Vista deprimente

October 13th, 2008 by Don Pastrami | Filed under Life in Vancouver.

You know, living in an apartment can be quite depressing sometimes.

Pero basta de inglés.  Resulta ser que hoy llovió. Bueno, en Vancouver lo raro es cuando no llueve, y mucho más por estas épocas. Las nubes también vienen muy bajas y hoy estaban tan bajas que no se podía ver el Top of Vancouver desde la calle Hastings, lo cual no es fácil. 

En eso estaba cuando llegué a mi casa. Como de costumbre, Lilith ya estaba ahí, y como de costumbre, mis críos ya estaban ahí. Y como se está haciendo costumbre, los vecinos también estaban ahí. Los chamacos, sin embargo, estaban muy ocupados viendo la página web de mi compadre Quoth. De hecho, estaban viendo las fotos panorámicas y tratando de decidir, con ayuda de un mapa de papel, dónde las había tomado.

Lo cual tampoco es deprimente.

Ni siquiera es deprimente que los niños estaban muy a gusto comiendo nachos con mi última lata de chiles jalapeños y les agarraron gusto. 

Tampoco es deprimente el hecho de que mis hijos estuvieran utilizando  mi computadora, con mi usuario, en la cual tenía un código alfanumérico de 20 letras diseñado especialmente para que no pudieran entrar en ella sin autorización. No entra ni Lilith, que por otro lado tiene ya su propia computadora, que me salió como lumbre. Y es que, digo yo, ¿tan bajo he caído? ¿Soy tan predecible que mi mejor esfuerzo por hacer impenetrable mi máquina resulta ser demasiado débil ante mis hijos?

Lo deprimente tampoco fue que cuando me acerqué a saludar que me di cuenta de que el mentado suse en cuestión estaba en inglés, mientras que el que yo uso está en español. Los niños consiguieron sepa usted por qué artes del demonio una revista de Linux en la que regalaban el más reciente Ubuntu y lo utilizaron para arrancar mi máquina y navegar en internet. 

No. Lo deprimente fue que cuando me dí cuenta por qué los niños estaban alrededor de la máquina. Estaban hablando con mi carnala Cata, que les estaba dando un tour a los amigos de mis hijos por su casa, que no paraban de decir lo grande que era su casa y que en México debíamos de ser muy millonarios para tener una casa tan grande. Recordé mi casa, y me fijé, por primera vez en los casi dos meses que llevo aquí, que este flat es una mierdita demasiado cara por la que pago al mes la mitad de mi salario mensual.

Definitivamente vivir entre estas paredes de tablaroca me está afectando. Eso o definitivamente me estoy volviendo viejo.

Jack.

2 Responses to “Vista deprimente”

  1. White Rabbit says:

    Todas las bestias confinadas a espacios pequeños se deprimen, y supongo que es peor si les cobran tanta “lanas” por dicho lugar.

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