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De vuelta a las andadas

April 6th, 2007 | Filed under La Famiglia.

Tengo un poco (qué un poco, un mucho) abandonados a La Respuesta Máxima y a Historias de la Famiglia, pero recuerden que ha sido por una buena causa. Ahora que es día de fiesta en Canadá (good friday anglófono, vendredi saint francófono) me daré el lujo de relatar una pequeña historia familiar que ocurrió ayer por la noche.

Como sabrán ustedes (y si no se van a enterar ahora) estoy viviendo en Québec por un tiempecillo. Y en Québec vive la mia sorelle Cataclísmica, de quien soy il suo fratello James, lo que nos convierte en i fratelli Maybrick (hoy ando de vena poética… casi de arteria diría yo…) y ayer nos reunimos en la noche para ir a cenar a algún lado.

Eran algo así como las 7 de la tarde noche cuando llegó el jovenazo que ahora es internacionalmente conocido como Uno acompañado por Cataclísmica. Hay una diferencia de estaturas como de una cabeza pero al par por ahora le importa más bien poco, en especial cuando Cata usa zapatos de tacón alto. Cata me saludó muy efusivamente como si hubiera pasado cuatro meses sin verme (aunque la verdad es que ya nos habíamos visitado con anterioridad) y me informó que el departamento que la universidad puso a mi disposición mide ligeramente un poco más que su closet en Guadalajara. Me importa más bien poco, supongo que lo mismo que le importa a mi compadre V vivir en una habitación de hotel del tamaño de una celda, porque al fin y al cabo no la pago y no me voy a quedar aquí por siempre. Tras este breviario cultural nos subimos al maltratado Toyota de uno y nos encaminamos a un intento de restaurante que a Cata le gusta mucho, y tomando en cuenta los precios, me figuro que a Uno también porque mi hermana es de muy buen diente.

Tras platicar durante una hora sobre el hecho de que los ánimos separatistas en Québec han quedado más o menos conjurados (aunque exigen una mayor autonomía, lo que puede reavivar los ánimos en las próximas elecciones) Cata le exigió literalmente a Uno que nos llevara a su casa para que este humilde narrador conociera “su” cerezo. Dado que el San Lorenzo ya no tiene témpanos, me dije, no veo motivo para no acceder al deseo de Cata. Y allá fuimos.

Y ví el cerezo de Cata. Y con toda mi sabiduría le dije, en un francés que hubiera puesto verde de envidia a Moliére:
–Querida hermana mía, esto no es un cerezo.
Hubieran visto la cara de decepción que puso. Cómo me hubiera encantado tener una cámara a la mano. Fascinante. Acercándome al árbol en cuestión, y dándole unas palmaditas en el tronco, le dije a mi hermana con voz de profesor universitario y todavía en francés, para que Uno me entendiera:
–Si lo que me enseñó mi abuelo es correcto, el cerezo tiene bandas horizontales en la corteza mientras que el ciruelo no. Y dado que este árbol no tiene bandas horizontales, debe ser un ciruelo. Que también florece. Y sus flores son más fragantes.
–Pero parece un cerezo. –me dijo Cata en español.
–Sí –continué en mi francés estropajoso de siempre– pero no lo es. Lo cual no va a importar cuando estés debajo del ciruelo oliendo las flores y bebiendo sake con tus amigas. Además siempre puedo estar equivocado. Soy historiador, no botánico.
Uno estaba casi a punto de soltar la risa de ver la cara de mi hermana, pero así es la vida: si suelta la risa muere de inmediato. Pero entonces a Cata le salió lo Ruiz que lleva en el ADN mitocondrial y dijo:
–Pues a mí me importa un cuerno. Yo igual voy a celebrar mi haruna con cerezo o con ciruelo.
–Me parece muy bien, corazón… –dije yo.
–Ciertamente… –dijo Uno, sólo por decir algo.

Y nos metimos al departamento con el propósito de conocer a las compañeras de habitación de Cata, que siguió planeando su Haruna particular como si lo hubiera hecho desde siempre.

Qué cosas…

Nos vemos en la próxima oportunidad.

7 Responses to “De vuelta a las andadas”

  1. magdalene | 10/04/07

    Ash! los hermanos sabihondos siempre le arruinan la emoción a una… yo tengo uno, y lo saludo efusivamente también…

    Saludos!! :)

  2. Don Pastrami | 10/04/07

    Ah, mi niña, debes recordar que entre tu hermano y yo hay una diferencia… tu hermano es simplemente un sabiondo, en tanto que yo soy el conocimiento personificado, una biblioteca en una sola persona, la fuente eterna de la que emana todo el conocimiento, un regalo del Monstruo de Espagueti Volador para el mundo… y además soy muy modesto.

  3. magdalene | 11/04/07

    ji ji ji… mi hermano contestaría lo mismo… :D creo que tendrán que pelear :P

  4. Mus | 12/04/07

    Cata quizá quiera, la próxima vez, decir que tiene un bellísimo pruno, que es palabra que no tiene pierde.

  5. Don Pastrami | 12/04/07

    Definitivamente estoy demasiado dañado del cerebro, porque lo primero que acudió a mi mente al escuchar la palabra “pruno” fue un bebedizo infame, que recuerdo haber leído en algún libro cuya historia se desarrollaba en una prisión, hecho a base de jugo de naranja, coctel de frutas, azúcar, salsa de tomate y algunas otras porquerías que se dejaba fermentar lentamente junto a los calentadores de las celdas. La alta calidad de este bebedizo puede identificarse por su delicado sabor e inconfundible aroma, que los paladares finos, delicados y exigentes han descrito como “vino con sabor a vómito.”

    Qué asco de generación…

  6. Mus | 12/04/07

    No hay problema: Cata puede ponerse fisna y tésnica, y decir “tengo un Prunus” para que no haya emesis alguna, ni arcadas siquiera. :)

    Después de eso, no queda más que dejarlo en un “árbol con flores muy lindas” y en paz. Si con ello algún bruto se imagina un geranio, pos que se lo imagine.

  7. Don Pastrami | 13/04/07

    Eso es más razonable, definitivamente…

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