El frasco lleno
February 28th, 2007 | Filed under Descategorizados.Hoy estoy filósofo…
Un profesor de filosofÃa lleva a su clase varios objetos y los coloca en su escritorio. Cuando da comienzo a la clase toma un frasco grande y vacÃo de mayonesa y procede a llenarlo con unas cuantas piedras de regular tamaño. Entonces pregunta a sus estudiantes si el frasco está lleno. Unos pocos dicen dice que sÃ.
Entonces el profesor coge una bolsita de municiones medianas y la vacÃa en el frasco y agitando poco a poco las municiones van llenando los espacios vacÃos entre las piedras. Pregunta otra vez si el frasco está lleno. Algunos estudiantes responden que ahora sÃ.
El Profesor toma ahora una bolsita de arena y la va vaciando en el frasco mientras sacude un poco. La arena termina de llenar los espacios vacÃos. De nuevo pregunta si el frasco está lleno. Casi todos respondieron riéndose.
–Ahora bien –dice el profesor– quiero que reconozcan y entiendan que ésto es como sus vidas. Las piedras grandes son las cosas importantes (sus familias, sus socios, su salud, sus hijos), cosas que cuando todo lo demás se pierde todavÃa llenarán sus vidas. Las municiones representan cosas que cuentan algo menos, como su trabajo, su casa, su automóvil. Y la arena serÃa todo lo demás, las cosas insignificantes en sus vidas. Si ustedes llenan el frasco primero con la arena, no habrá espacio para las piedras y las municiones. Lo mismo ocurre con vuestras vidas. Si pierden su tiempo y energÃa en nimiedades nunca quedará espacio para las cosas que realmente deben importarles. Ocúpense primero de las piedras y municiones, lo que más importa. Establezcan prioridades, el resto será pura arena.
Pero entonces un estudiante se levanta, toma el frasco que todo el mundo (incluido el profesor) consideran totalmente lleno, y procede a vaciar una lata de cerveza dentro del mismo. Por supuesto la cerveza rellenó los intersticios sobrantes dentro del frasco y verdaderamente dejó el frasco –esta vez sÖ totalmente lleno.
–¿Qué hizo usted? –pregunta el profesor, asombrado.
–Es la moraleja de la historia –responde el alumno mientras la espuma de cerveza se derrama por el borde del frasco– No importa cuan llena te parezca tu vida, siempre quedará espacio para una cervecita…
Amén, mon ami, amén.
Mi querida compañera de flat (la famosa Labere) me regaló un enorme vaso (bueno, de una pinta) con la leyenda: World’s best beer drinker.
He decidido tomarlo como un halago.
Nunca mejor dicho…
Creo yo que si seguimos bien la moraleja, aqui la cerveza representaria lo menos importante.