La Maja Desnuda
by Don Pastrami on Dec.23, 2006, under Historia del Mundo al Molcajete
CorrÃa (qué digo corrÃa: volaba) el año de 1802 y un pintor español de nombre Francisco José cuyo apelativo era Goya y Lucientes buscaba desesperado trabajo.
El señor Goya vivÃa entonces en un altillo en Carabanchel el Alto, cosa que le daba un poco de vértigo, pero que debÃa aguantarse porque las rentas en el Madrid de entonces eran tanto o más caras que ahora, que ya es decir. Un dÃa llegó una muchacha de muy buen ver y mejor tocar, que se hacÃa llamar Pepita Tudó, y a quien le decÃan La Maja, que tenÃa la intención de iniciar una larga carrera artÃstica y que se ofreció a modelar para Goya a cambio de un modesto porcentaje de las ganancias.
Goya pintó rápidamente a la Maja desnuda, y le enseñó el cuadro a don Manuel de Godoy y Ãlvarez de Faria RÃos Zarosa, Duque de Alcudia y de Sueca, que rápidamente sacó una talega llena de redoblones y se la ofreció a Goya a cambio del cuadro. En ese momento se escuchó un grito salvaje en el piso inferior, y la Maja gritó con horror “¡Mi marido!” y a continuación gritaron con más horror aún Goya y Godoy, ya que quien venÃa subiendo las escaleras con expresión asesina era nada más y nada menos que don José Ãlvarez de Toledo y Gonzaga, XI Marqués de Villafranca y Duque de Medina Sidonia, de donde se deducÃa adecuadamente que la Maja era MarÃa del Pilar Teresa Cayetana de Silva y Ãlvarez de Toledo y Silva Bazán, XIII Duquesa de Alba.
Ante la perspectiva de una muerte cruel y despiadada a base de ingestión de galletas de animalitos remojadas en leche, Goya hizo lo único que podÃa hacer: sacó su paleta y su brocha. Para cuando don José Ãlvarez llegó, la maja ya estaba vestida con vaporosos vestidos. Al ver la pintura, don José quedó tan impresionado por la maestrÃa artÃstica de Goya que se convirtió en su Mecenas, y si la Duquesa no pudo hacer lo mismo, fue porque murió allà mismo de un infarto al miocardio fulminante al ver a su marido, a quien le habÃan crecido unas curiosas protuberancias en la frente y tenÃa una obsesión por perseguir todas las cosas rojas que se movÃan.
He ahà la verdadera historia de la Maja Vestida…