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Caminito de la escuela…

October 26th, 2006 | Filed under La Famiglia.

Evidentemente, nada más llegar a casa y comprobar que mi computadora seguía funcionando, me lancé a mi cama y no volví a saber del mundo hasta hoy en la mañana, cuando me despertó una cara muy similar a la de mi esposa pero ligeramente borrosa…

Y efectivamente, era mi esposa, sólo que yo no traía puestos mis anteojos. Lilith me despertó con un romántico “Te huele la boca” y me metió a duras penas al cuarto de baño. Ahí, tras introducir mi humanidad al área de la regadera, y darme cuenta de que Lilith me había metido con todo y ropa, de donde deduzco que 1) venía cansada la criaturita, b) no me había quitado la ropa de viaje, y iii) tenía yo un delicioso hedor que no resistía nadie.

Como sea, tras volver a la vida, y antes de presentarme a mi oficina para saber qué destrozos habían hecho mis subordinados, hoy mismo aproveché para presentarme ante el director (a quien llamaré don Homóbono Ranchosgómez) sobre el asunto de Jay.

Don Homóbono es una de esas personas a las que se les ve la sapiencia en la mirada y la experiencia en el rostro. También tiene una cara de director de escuela primaria que no puede con ella. Me presenté muy atento y puntual a las ocho de la mañana, y mientras Jay iba con doña Lupita (que así llamaremos a la maestra, tarde o temprano siempre habrá una maestra Lupita en tu vida) a tomar clases, yo me tomaba un café con el director y discutía sobre las verdades de la vida.

En resumen, me confirmó lo que yo ya esperaba tras leer el relato de Cata, que suspendió a Jay un día para darle gusto a la maestra, que ya está en camino a su jubilación (éste será su último año dando clases), y puso una cara muy seria cuando me preguntó si en realidad creíamos en el Monstruo Volador de Espaguetti.

Yo, que generalmente me porto muy ecuánime cuando alguien me lanza esa clase de preguntas, esta vez no pude menos que soltar una risita, y el director a su vez echó una de puro alivio.

Procedí entonces a explicarle los orígenes del Señor Tallarinesco, y a explicarle, con calma y paciencia, la relación entre la disminución de piratas en el Caribe y la elevación de temperaturas en el planeta, y además los orígenes del mundo (con las montañas, los árboles y el enano) según el Profeta Henderson. También le expliqué el asuntito de Kansas, la relación entre el estado de ánimo de los Unicornios Rosados Invisibles de Ganímedes y las fases de la Luna, y hasta el hecho de que en el Cielo Pastafárico nos espera un volcán de cerveza helada y una fábrica de strippers.

El humor del director pasó de bueno a muy bueno, y de ahí a excelente, y para el final de la entrevista ya me preguntaba si había un equivalente a los Diez Mandamientos, a lo cual le contesté que sí, que Capitán Pirata Mosey había recibido los Ocho Condimentos en la cima del Monte Salsa. Originalmente eran 10, pero perdió dos en el camino, lo cual explica que la moral pastafárica sea laxa como los espaguetis que adoramos, algunos a la puttanesca, otros al pesto, algunos más a la boloñesa y unos más al dente. En los Ocho Condimentos se explica, entre otras cosas, que la pureza es buena pero para el agua, no para las personas, y que todos son iguales, pero algunos son más iguales que otros, en especial cuando nos referimos a personas que son capaces de reconocer la diferencia entre los colores fuchsia y magenta, y señalar sin chistar el color del pato llamado cerceta común de entre setenta tonos de verde.

Para estas alturas el director me preguntó si Jay creía en la existencia del Señor Tallarinesco, y yo le dije que Jay creía en él lo mismo que en la existencia de Lord Voldemort y Harry Potter. Una vez que don Homóbono sació su hambre de conocimientos (las carcajadas al final de la entrevista me confirmaron que lo tenemos en nuestro bando), nos despedimos, no sin antes regalarle un precioso Monstruo Volador de Espaguetti para su auto.

Ya ardo en deseos de que las clases de manualidades de mis chilpayates lleguen. Cuando ese día llegue, haremos unos pocos de éstos, como los que están en exhibición en el Museo Glutenheim:

El Señor Tallarinesco
Espero ya poder retomar en unos días el trabajo habitual de Cuarentaydos: La Respuesta Máxima. Un saludo a todos y que la Pasta esté con ustedes…

7 Responses to “Caminito de la escuela…”

  1. Anónimo | 26/10/06

    Sólo decir que, si nuestro magnánimo señor tallarinesco no nos hizo exactamente a su imagen… nosotros podemos solucionarlo en parte!!!

    http://www.evilmadscientist.com/article.php/FSMCostume

    Saludos anónimos y bienvenido de nuevo a éste tu blog!

  2. Pereque | 26/10/06

    ¡Santos Tallarines! ¡Yo no me sabía eso de los Ocho Condimentos! ¡Rápido antes de que sea viernes! Por cierto, ¿le comentó al director sobre nuestras costumbres de viernes?

  3. Don Pastrami | 27/10/06

    Por supuesto… es parte de los Ocho Condimentos, o como decía Mosey, los Ocho Preferiría Que No Lo Hicieras. Todos los viernes son fiestas de guardar y los sábados de arrepentimiento… porque la cruda que sufrirás tras la borrachera que te pondrás en honor del Señor Tallarinesco no te la quita ni el Unicornio Rosado Invisible de Ganímedes…

  4. koki | 27/10/06

    dear jack,

    de verdad pensé que comentarias algo de la visita de don j. moran de la wcob a vuestra oficina, pero hasta ahora nada….

    de verdad que hace tiempo me di cuenta que tu imparcialidad se fue a la m$%*$….

    pero bueno, igual seguiré visitando tu web. me caes bien… abrazos, koki

    (Nota del editor.  Aquí un comentario al respecto de la visita: Morán me visitó cuando yo no estuve.)

  5. Fëaluin | 27/10/06

    De su lado y converso… pero igual lo suspendió…

    Supongo que nomás por evitarse problemas con la maestra, pero a fin de cuentas Jay no tiene la culpa de su cerrazón…

    Vivimos en un país con derecho a la libre expresión y la libertad de credos, caray…

  6. Antonio | 27/10/06

    Saludos,

    Salve ¡Oh! su tallarinesca divinidad.

    Muy buena catequesis

    Un Abrazo

  7. Don Pastrami | 27/10/06

    Bah, suspensión de un día y en viernes no es castigo. Es un fin de semana largo. Además la maestra se lo merece…

    El problema (aunque se escuche medio maniaco y un tanto racista) no es que haya libertad de credos sino libertad de crédulos… Por eso estamos como estamos, qué caray.

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