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De todos los bares del mundo…

October 19th, 2006 | Filed under Descategorizados.

De todas las tabernas, en todos los pueblos, en todo el mundo, tenías que entrar a la mía.

Fue la frase con la que me recibió un personaje a quien nunca creí llegar a ver en Zurich.

La conferencia del día terminó como suelen terminar todas las conferencias del día en un congreso: en una lluvia de aplausos. Como por fortuna yo no era el orador, lo siguiente fue buscar a alguna cara conocida para unirme al grupo y lanzarnos a cenar a algún lado. Como no era cuestión de repasar las caras de 250 asistentes, y conociendo que los miembros del grupo latinoamericano tarde o temprano pasaban por el bar del lobby, me dirigí allá. Y apenas entrar y buscar un asiento, un tipo con cara de cansancio extremo y en mangas de camisa a pesar de que el termómetro afuera marcaba agradables 10 grados sobre cero y caía una ligera llovizna, estaba nada más y nada menos que Pierre Nodoyuna.

Ya habrán leído algunos de mis lectores habituales algo sobre Pierre, un francocanadiense que trabaja para PetroCanadá en Alberta, en pleno invierno y con un par de dedos del pie izquierdo menos por culpa de un accidente con un marro de 20 kilos. Pues resulta que el muchachón estaba muy a gusto en el bar del lobby, bebiéndose una cerveza, esperando que llegara una cara conocida para irse a cenar algo a algún lugar razonablemente bueno y razonablemente económico.
Pierre y yo nos pusimos al día. Phillip extraña México como no tienen idea, Ella decidió que Canadá no es un país que le agrade mucho porque hace mucho frío, y Pierre ya estaba bastante cansado de trabajar en temperaturas de 20 grados bajo cero en pleno mediodía, así que aceptó un contrato en Pemex y se muda con toda la familia en febrero de 2007, con rumbo a Guadalajara. Habrá que vender su casa en Trois Riviéres, y me ofrecí a hacerlo, ya que estaré por aquellos lados desde febrero y hasta Agosto, dando un semestre de Histooria de México en la Universidad de Québec. Mas o menos por Agosto la casa debería ya estar vendida y todos sus asuntos finiquitados, a tiempo para que yo regrese a México y me encargue de que Lilith pueda irse a Montréal a su intercambio. En Montreal, Lilith se encontrará con Cata, y pasarán un tiempo juntas, hasta que se regresen, si todo sale bien, en febrero de 2007.

Yo ya no quiero ni pensar lo que me va a salir el chiste. Lo que saque del finiquito de LIDERCorp.com irá directo a pagar los gastos de mantenimiento de Lilith en Canadá.Estoy pensando seriamente en demandar a mi hermana por crueldad mental… y por falsificación de documentos. Pero en fin… se verá muy bien en el currículum el “Profesor de intercambio en Canadá.”
Como sea, la cuestión del asunto es que Pierre y yo nos quedamos esperando un rato cuando llega un amigo, parte del comitote organizador, con cara de aburrido, nos vió en el bar y nos invita, muy amablemente, a cenar. Tomando en cuenta que apenas eran las 6 de la tarde y la noche ya amenazaba con caer, y que además nosotros no teníamos ni la mas repajolera idea de a dónde ir a cenar, aceptamos.

El restaurant en cuestión se llama Don Leone, y aunque un poco lento, fue sumamente interesante: apetitoso, precios razonablemente buenos (tomando en cuenta que uno es de Estranjia y no tiene todavía muy claro cuántos pesos son 48 francos…) y bastante sabroso, aunque comer comida italiana en la Suiza germánica me parece igual que ir a comer espadas brasileñas en Guadalajara, pero bueno…
En Don Leone ten+iamos que esperar a que nos asignaran mesa, y en la espera, casualmente una voz me habló.
–De todas las tabernas, de todos los pueblos, de todo el mundo, tenías que entrar a la mía. –Era una voz femenina curiosamente familiar. Giré y me encontré a una excompañera de facultad.
–No, no me digas. Liz… Eres Liz. Ildeliza.
–Vaya, me recuerdas, Jaimito.
–Hay caras que no puedo olvidar. Y los 20 pesos que te presté y que nunca me pagaste tampoco.
–Bueno, pues aquí me tienes. ¿Qué haces aquí?
–Vine a un congreso. ¿Y tú?
–Vine de luna de miel.
–Debo, por tanto, deducir que te casaste.
–Evidentemente.
–Lo que no puedo deducir es con quien. Con tu marido, obvio, pero quién es tu marido eso sí que no lo sé.
–Aquí viene, pregúntale.
–¡Pinches mexicanos! –tronó una voz curiosamente familiar– ¡En todos lados andan!
–¡Cuernos! ¡Cuernos Hernández!
–¡Jaime Mábrica!
–Carajo, este mundo es un pañuelo. Extenderé mi queja formal al lavadero de inmediato.

Frente a mí estaban las otras dos personas con las que ingresé a mi primer trabajo como droide astromecánico hace ya 12 años. Y a quienes había dejado de ver hace 10 años.
Me cae de madre: si lo hubieramos planeado nunca nos hubiéramos encontrado.

Serendipias, les dicen ahora…

2 Responses to “De todos los bares del mundo…”

  1. Pereque | 19/10/06

    ¿Comida italiana? ¿Fideos? ¡Es una Señal! ¡Es un milagro! ¡Salve, oh Gran Señor Tallarinesco!

  2. terminus | 20/10/06

    Cierto es, si lo programas seguro que siempre falta alguien.
    ¿Cuando vienes por tierras castellanas?

    Abrazoo

    Edu

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