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El Hombre en la Luna. (ep. 9: ¡Apio verde tuyu!)

October 6th, 2006 | Filed under La Conquista del Espacio.

En nuestro capítulo anterior:

El Águila había salido del nido y estaba firmemente acoplada al Columbia, donde nuestros tres héroes hacían algo que envidiaban en Control de Misión, allá en Houston…
00:05:20:00 (Houston) Okey, Mike, ¿puedes verificar que la válvula del compartimiento de desperdicios está en VENT?
00:05:21:12 (Collins) Roger. La válvula del compartimiento de desperdicios ha estado en VENT por, eh, creo que unos 45 minutos o algo así.
00:05:21:17 - Roger, copiado.
00:05:21:31 - Si nos tardamos en responderles, es porque estamos mordisqueando unos sandwiches…
00:05:21:36 - Roger. Ojalá que pudiera hacer lo mismo aquí.
00:05:20:40 - ¡No dejes la consola!
00:05:20:42 - No te preocupes, no me iré.
00:05:20:47 - A VUELO no le gustaría. ¿Cómo está VUELO hoy?
00:05:20:58 - Oh, está bastante bien…

Así es. Así de simple. Los muchachos estaban haciendo algo sumamente necesario para el óptimo funcionamiento de su organismo: estaban comiendo unos deliciosos y nutritivos sandwiches. Y documentaron el proceso. Tal vez recuerden esta fotografía:

En su tiempo, dije que era Buzz Aldrin afeitándose en el espacio. La verdad es que no se estaba afeitando. En realidad estaba preparando un sandwich en gravedad cero. No me gusta arruinar las sorpresas…

Los sandwiches, hasta donde tengo entendido, eran de carnes frías empacadas en lata, con queso cheddar en aerosol (que es la mancha presuntamente amarilla en el pan que sostiene Aldrin en su mano derecha, junto al micrófono). No estaban mal alimentados. La época de comer pasta de dientes o masticar cartón ya había quedado atrás, ahora los muchachos podían degustar una selección de diversas viandas cuidadosamente seleccionadas:

Así cualquiera. Los muchachos podían elegir lo que quisieran de entre los alimentos que les tocaban, y hasta tenían tentempiés por si les daba hambre a media noche (y en el espacio, siempre es media noche). Los tiempos habían cambiado y la comida ahora era comida de verdad, no porquerías previas. Hasta el agua había sido corregida y ya no sabía a gas o a cloro: ahora tenía un delicado sabor a caño viejo que sólo los paladares más finos y educados exigen.
Pero divago. Decía yo que allá arriba los muchachos estaban disfrutando de unos deliciosos sandwiches, mientras en tierra todos esperaban con ansia el cambio de turno para irse a comer algo. Cuenta la leyenda que algunos estómagos gruñeron. Un rato después de que Collins despertara envidias en Houston, Armstrong llamó a casa.

00:05:23:41 - (Armstrong) Houston, Once.
00:05:23:44 - Adelance, Once.
00:05:23:48 - Allá en control de misión pudieran querer acompañarnos para desearle al Dr. George Muller un feliz cumpleaños.
00:05:23:55 - Roger, esperamos su felicitación de cumpleaños.
00:05:24:05 - Creo que hoy también es el aniversario de California, y creo que cumple 200 años, y les enviamos un feliz cumpleaños. Y creo que también es el cumpleaños del Dr. Mueller, pero no creo que él sea tan viejo.
00:05:24:25 - Roger. Copiado. Estoy viendo si está en el cuarto de observación, pero no lo veo allá atrás.
00:05:24:33 - A lo mejor no ha llegado del Cabo todavía.
00:05:24:43 - Roger, creo que el Dr. Mueller está en camino desde el Cabo. Le pasaremos sus felicitaciones por ustedes.
00:05:24:49 - Gracias.

Les digo que Armstrong no era muy bueno describiendo, pero de que le echaba ganas y le ponía feeling, pues sí, le echaba feeling y le ponía ganas…

Lo siguiente en el Columbia era identificar su posición. Para ello, el piloto del módulo lunar (que era Aldrin) debía realizar algunas mediciones con el sextante y radiarlas a la Tierra. Había sus bemoles, por supuesto. Una de las estrellas seleccionadas, la 30 para ser preciso, estaba empañada por la nube de gas que había soltado la tercera etapa del Saturno V, que todavía no estaba muy lejos pero se alejaba. A Aldrin le costó trabajo enfocarla pero lo logró sin mayores incidentes. Esa medición sirvió para confirmar lo que en Houston ya esperaban: que no fuera necesario corregir el rumbo en esa ocasión. Esa confirmación llegó a las 00:06:19:23 con un escueto “Hola, Apolo 11, Houston. Hemos tachado la maniobra correctora 1. Fuera.” Eso fue algo que todos aprobaron y salvó un poco de combustible para otras cosas.

Los sustos eran constantes pero se afrontaban con entereza y valentía. Así, a las 00:06:26:42 Aldrin reportó que había saltado una alarma maestra en CRYO después de agitar los tanques de oxígeno, y Houston le confirmó que precisamente por eso le ordenaron que los agitara, para evitar una peligrosa acumulación de oxígeno en un solo lugar. Un rato después Collins reportó una discrepancia en el programa de la computadora de vuelo:

00:06:34:50 (Collins) Nuestro sustantivo 49 marca registro uno, mas cero ocho siete nueve tres, registro dos, todo bolas [ceros].
00:06:35:01 - Copiado
00:06:35:15 - Once, Houston. GUÍA está buscando lo de los sustantivos 40-49. Volveremos con ustedes en un momento.

¿Qué significará el Sustantivo 49? ¿Tan raro era que ni siquiera en Control de Misión sabían de lo que se trataba? ¿Estaban los muchachos en peligro inminente? ¿Entonces la computadora de vuelo usaba Windows? ¿O acaso el procesador era un Pentium de la primera generación? ¿Domino’s Pizza entregará en la Luna en 30 minutos? ¡No se pierdan nuestro siguiente y emocionante episodio de “El Hombre en la Luna”, apropiadamente denominado “Hora de dormir”!

2 Responses to “El Hombre en la Luna. (ep. 9: ¡Apio verde tuyu!)”

  1. tonyx# | 7/10/06

    a small step for (a) man, but one big bite to that yummy space sandwich… ^_^U

  2. Darth Tradd | 8/10/06

    Decididamente, Armstrong no encontraba las palabras ideales, pero de que le echaba ganas no cabe duda. Continuamos siguiendo esta serie con singular atención, a la espera de que Houston averigüe que es el sustantivo 49.

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