Sorpresas te da la vida (iv)
September 28th, 2006 | Filed under Descategorizados.El año pasado comenzó a resurgir la estafa de las agencias de viajes y con ganas. Esta vez me invitaron a recoger mi cortesÃa… con todo y desayuno. De vez en cuando uno puede cortar una flor de su jardÃn…
A la gorra no hay quien le corra. Yo me puse a contar. Lilith en el hospital, Holy en el hospital, Cata en el hospital, Will en Aguascalientes… el único que quedaba era Ed. Lo llamé y dado que no tenÃa nada qué hacer ese sábado en la mañana, nos largamos a un hotel muy famoso por sus desayunos. Y allá llegamos.
–Muy buenos dÃas –dijo un tipo de esos a los que las personas finas y educadas denominamos eufemÃsticamente “de orientación sexual dudosa.”
–Muy buenas las tenga –dije yo–. Aquà mi compadre y yo recibimos informes de que debÃamos presentarnos en esta benemérita institución a recibir una cortesÃa y una charla orientativa…
–Pero por supuesto –dijo el tipo– , permÃtame registrarlos. ¿Me pueden dar sus nombres completos?
–Esteban Alatorre Zuve –dije yo–. Zeta U Uvé E, no Ese U Bé E.
–Correcto –dijo el tipo, y se volvió a Ed.
–Enrique DÃaz de León –dijo Ed.
–Por favor, pasen al Salón Magnolia de Acero –dijo el tipo, dándonos unas tarjetitas para colgarlas en la solapa.
La tinta con que escribió los nombres resultó ser muy fácil de borrar, asà que inmediatamente entrar al salón reemplazamos los nombres por otra calle. Yo escogà Pablo Neruda Vergara y Ed escogió JoaquÃn Angulo Cerrado.
Nos colgamos las tarjetitas y esperamos a que llegara el mesero a servirnos jugo de naranja y un platón con un desayuno a base de chilaquiles de los buenos, crujientes y no aguados, picositos pero sin exagerar y deliciosos a mas no poder. Empezamos a desayunar mientras un tipo de traje barato con un micrófono bastante malo mostraba diapositivas de pogüerpoint en una pantalla amarillenta y trataba de convencernos de las bondades de su paquete vacacional, que semejaba mucho a un tiempo compartido pero sin el tiempo y sin lo compartido.
Comenzó a decir muchas idioteces sobre las ventajas de sus paquetes vacacionales hasta que hizo la pregunta clave:
–¿Alguno de ustedes sabe cuál es la habitación de hotel más cara?
Y yo levanté la mano. El tipo se quedó medio sorprendido, pero pronto recuperó la compostura.
–DÃganos, señor…
–La Suite Presidencial del Plaza de Nueva York..
–No sea bruto, compadre –irrumpió Ed–. ¿Cómo va a ser la del Plaza? Es la Suite Palace del Elounda Beach de Creta.
–No, compadre, no, es la del Plaza. ¿Qué no ve que incluye un rolls royce y un chofer negro?
–Que no, compadre, fÃjese bien…
–Ejem… –dijo el tipo del traje barato– yo iba a decir que la habitación más cara es aquella que los hoteles no pueden rentar…
–¿Y luego por qué cree ustéd que no pueden rentar éstas estos cabrestos? –dije yo, con mi mejor acento de Monterrey– ¡No ha de ser por lo barato! ¡Diez mil dólares la noche no es un enchÃlame esta otra gorda!
–SÃ, bueno, pero ésas son habitaciones para ricos…
–¡Ah! –dije yo– ¿O sea que porque tú estás jodido yo también tengo que estar jodido?
–Cálmese, compadre, cálmese… aquà el caballero nomás está haciendo su trabajo…
–Pero es que me enmuino, compadre… lo ven a uno indio y estos cabrestos quieren abusar luego luego…
–Ya cállese, compadre, no empiece que todavÃa ni siquiera es medio dÃa… Continúe, caballero…
Y el tipo trató de continuar, pero se le habÃa ido el hilo del tema. La mitad de los asistentes sonreÃa, la otra mitad estaba asustada, yo gesticulaba en voz baja y Ed hacÃa como que me calmaba. Finalmente el tipo continuó.
–Bueno, decÃa yo que la habitación de hotel más cara es aquella que no se puede rentar y queda vacÃa. Por eso podemos obtener muy buenos precios, porque tenemos arreglos con hoteles de buena calidad que nos permiten utilizar esas habitaciones a tarifas reducidas…
–¡Ya ve, compadre, ya ve! ¡Éstos son los cabrestos que querÃan que les rentara los cuartos a mitad de precio en temporada alta! –dije, parándome.
–¡Compadre, ya cállese, chingada madre! ¿Sabe qué? Ya vámonos, porque cuando usté se cierra no hay poder humano que lo haga razonar… –dijo Ed, mientras me arrastraba fuera del salón ante la mirada atónita del tipo del traje barato y las risas de la mitad de la concurrencia, mientras la otra mitad me miraba con cara de “Qué poca madre”
–Pero esto no se queda asÃ, me van a escuchar, uno quiere trabajar honradamente y estos se quieren aprovechar de la buena fe de uno, pero cuando vayan a Monterrey me la van a pagar, cabra de bolones… –y Ed cerró la puerta del salón.
El metrosexual de afuera se quedó mirando cómo salÃa yo con cara de pocos amigos y Ed le explicó:
–Le acaban de avisar que le robaron su carro…
Apenas cruzamos la puerta del hotel cuando Ed y yo nos echamos a reÃr a carcajadas. A los dos meses, la agencia salió en las noticias… como una gran estafa. La moraleja de esta historia es: si un tipo de traje barato te aburre hasta la muerte… haz un escándalo cuando te vayas…
A mi se me habrÃa escapado la carcajada mucho antes de salir del Salón Magnolia de Acero…con lo que mi credibilidad habrÃa quedado por los suelos…
Mi estimado Maestro, harÃa bien en abrir una academia donde impartir sus clases de “Como dar al sinverguenza su propia medicina”.
Un Abrazo
Edu
Qué bueno que esa vez no fui. Yo tampoco hubiera podido aguantar la risa.
Tengo un par de amigos que se lo pasaban de vicio simulando peleas de pareja en medio de la calle (y eso sin ni siquiera ser pareja) era algo como:
-Te parecerá bonito lo que te has gastado en esos trapos!
- Pues bien que me los merezco, que me tiro todo el dÃa trabajando en casa!
- Claro, por que yo trabajo como un burro de sol a sol para traer el dinero a casa, y encima tenemos que mantener a tu hermano drogadicto y a la crápula d etu madre
-CON MI MADRE NO TE METAS! que bastante hace con aguantarte!!! además… de quién es la casa donde vivimos?
….
Y asà podÃan seguir por laaaargo rato, ante las miradas atónitas de los ocupantes del autobus y las risas de los que los acompañábamos… cosa que hacÃa que la gente se desesperara más de ver como los amigos se reÃan de esa pobre pareja que se peleaba…
Una variación de esa escena la actuamos Ed, Will y yo cada vez que nos encontramos en la ciudad mientras conducimos. ImagÃnense la escena: una avenida común y corriente, llena de baches (estamos en Guadalajara, después de todo). Lleno de autos… y de pronto, de un auto negro se baja un tipo con muy malas pulgas y mirada de pocos amigos, y se dirige a un auto blanco de donde se baja otro tipo de muy malas pulgas y cara de menos amigos aún. Los tipos se ven con odio, a punto de sacar la pistola, la espada ninja o por lo menos un cuchillo de carnicero. Los automovilistas en los alrededores suben las ventanillas y se preparan para acelerar a fondo… los tipos ya están a un metro uno de otro con una cara de duelistas del siglo XIX… mas de uno busca frenético el teléfono celular para llamar a la policÃa…
Y ambos tipos gritan “¡Quihubo, compadre!” mientras se dan un afectuoso abrazo con sonoras palmadas capaces de quebrar una loza de concreto…
Más de una vez hemos escuchado risas de puro alivio provenientes de los coches circundantes…
De esas sà me acuerdo. Les encanta hacer eso, niños. Un dÃa los va a agarrar una patrulla y se acordarán de mÃ.
Me habeÃs dado ideas, Grand Maestre!
¡Oda a la estafa! De igual manera hubiera deliberado en soltar la carcajada, aunque, conociendo a mis amigos, se hubiera armado una asi o de menos magnitud. Mis respetos señor Pastrami, llevo dos dias leyendome todo aqui puesto, y es de los pocos sitios en este mar de boberias, que es digno de quitarse el sombrero. Saludos!