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Los mininovios (xi)

September 17th, 2006 | Filed under Cataclismos.

Nos volvemos internacionales. Bueno, la verdad es que siempre lo fuimos, pero hablo de las historias de mininovios y similares.

Esta vez nos vamos a Inglaterra. A Chichester, en West Sussex, el lugar de donde mi abuelo salió hace muchos años para nunca volver. Ni siquiera en plan de vacaciones. Pero Jack regresó al terruño a vender la casa…

Jack llegó a la West House el verano de 1995, con 21 años cumplidos y listo para enfrentar cualquier obligación legal. Tras cumplir con las obligaciones de todo buen súbdito de Su Majestad ( y eso que Jack no lo es), en especial el pago de impuestos, la casa pasó de James Maybrick, su legítimo dueño, a James Maybrick, el bisnieto del legítimo dueño. Y Jack, que no quería vivir en Chichester (sus palabras son “es muy bonito, pero siempre está nublado y no quiero vivir en una playa en la que no me puedo meter a bañar porque hace mucho pinche frío en el agua…”) colocó la casa en venta.

Bueno, antes debía arreglarla. Jack y dos amigos suyos –amigos ahora, aunque en realidad los conoció en el avión a Londres y resultó que iban a estudiar en Manchester (¡Hola, Paco!) y llevaban varios días de ventaja para aclimatarse a la comida, así que Jack los invitó a que fueran con él para ayudarse mutuamente. Creo que ninguno meditó las consecuencias de sus acciones, porque Chichester y Manchester no están precisamente muy cerca que digamos. La cosa es que los tres se pusieron a arreglar la vieja West House y un día alguien tocó a la puerta.

Abrió Jack. Era una inglesita, Jack dice que se presentó como su vecina, y que era bastante guapa. Se llamaba Kyrie, era morena de ojos grises, delgada, blanca, más baja que Jack, y venía a conocer a sus nuevos vecinos. Ahora sé, gracias a Lilith, que Kyrie es el título que se le da a las señoras respetables en Grecia, y que significa “Señor” en sentido religioso. De hecho, la canción Kyrie de Mr. Mister tiene un coro donde se canta: “Kyrie Eleison” y que significa “Señor, Ten Piedad.” Millones de personas han estado cantando una canción religiosa y no se habían dado cuenta. Honestamente, yo siempre pensé que decía “Carry a Laser” o “Kyrie Allison” hasta que Lilith me sacó del error. Bueno, decía yo que como la chica se llamaba Kyrie. La conversación, según Jack, fue como sigue:
–Hello. I’m Kyrie, your neighbor. (Hola, soy Kyrie, tu vecina.)
–Hi, Kyrie. I’m Mr. Míster. The second I has a little accent. (Hola, Kyrie. Soy Mister Míster. La segunda I lleva acento.)
–You’re not That Mr. Mister, right? (No eres ese Mr. Míster, ¿verdad?)
–No, I’m not. I’m not even British. Let’s go for a cup of tea… (No, no lo soy. Ni siquiera soy británico. Vamos por una taza de té…)
Allá terminó diciéndole que en realidad acababa de mudarse, que era de México y que tenía intenciones de restaurar la casa a su vieja gloria. Me pregunto si a Lilith le habrá dicho lo mismo. Bueno, la cosa es que Kyrie resultó ser una agradable conversadora, tenía sentido del humor, estudiaba para convertirse en química, era inteligente y atractiva, tenía un bonito acento inglés, tenía interés en aprender a hablar en español y le atraía la idea de salir de Inglaterra, pero tenía un defecto grave: le gustaba cocinar. A la manera inglesa. Y con el paso del tiempo mientras restauraban la caasa, Kyrie visitaba a Jack, Jack visitaba a Kyrie, y de vez en cuando comían juntos. Jack podía más o menos soportar el pastel de carne y la carne hervida con salsa de menta, a condición de que hubiera cantidades enormes de té cerca. Se hicieron amigos y durante un mes todo marchaba sobre ruedas. Pero un día (una noche, más bien) Jack fue a visitar a Kyrie para decirle que ya había vendido la casa, que iba a regresar a México y que quería despedirse de ella, y aprovechar para decirle en tono de broma que si quería fugarse con él a México con mucho gusto él se encargaba de todo el papeleo y de mantenerla (eso era amor…). También estaba un poco enfermo, seguramente por culpa de la horrible comida inglesa; aunque no sé si la que servían en el Elephant and Castle o la que preparaba Kyrie. La cosa es que Jack tocó, Kyrie abrió la puerta con una cucharilla en la boca, saludó a Jack y lo invitó a tomar un té. Casualmente estaba preparando un poco. Jack pasó. Los papás de Kyrie no estaban, pero regresarían pronto. Llegaron a la cocina de la casa, Kyrie sirvió un poco de agua (siempre con su cucharilla en la boca) para Jack y otro poco para ella. Luego le preguntó de qué quería su té: Whittard, Fortnum & Mason, Jacksons, DJ Miles, Berry & Rudd, Melrose, Darvilles, St. James, PG Tips, Typhoo, Taylors of Harrogate, Chamomille o Bovril, el-que-no-debe-ser-nombrado. Precisamente se encontraba recitando su lista de tés cuando se sacó la cucharilla de la boca, la lavó cuidadosamente, la secó, abrió el frasco de el-que-no-debe-ser-nombrado, introdujo la cucharilla en el repugnante extracto de carne, sacó una cucharada y se la llevó a la boca. Ante el olor del el-que-no-debe-ser-nombrado, Jack, que iba a pedir un poco de St. James, sintió cómo su pobre estómago se revolvía y vomitó.

En la cocina.

Frente a Kyrie.

Y justo cuando llegaban los papás de Kyrie.

La confusión fue generalizada, y el auxilio no se hizo esperar… pero Jack trataba de explicar la situación en español. La solución de Kyrie fue verter un poquito de el-que-no-debe-ser-nombrado en la taza de té (según Jack, sin sacar su cucharilla de la boca) y hacérselo beber… cosa que volvió a provocar el vómito de Jack, esta vez sobre la pobre de Kyrie. Y luego sobre la mamá de Kyrie, y luego sobre el papá de Kyrie.

Y Jack fue a parar al hospital.

Allá se logró hacer entender, y aunque los doctores no estaban muy convencidos de que el-que-no-debe-ser-nombrado hubiera sido la causa de todo, lo dejaron salir.

Jack nunca volvió a ver a Kyrie. Yo creo que por vergüenza. Kyrie también debió deducir eso cuando a la siguiente semana tuvo nuevos vecinos.

Ahora ya sabes, Paco, la verdadera razón pol la cual Jack y el-que-no-debe-ser-nombrado no se llevan bien…

17 Responses to “Los mininovios (xi)”

  1. tonyx# | 17/09/06

    changos… todo por el-que-no-debe-ser-nombrado…
    que asco!

  2. sinnombre | 17/09/06

    A riesgo de ser golpeado en la nuca ¿Que es lo-que-no-debe-ser-nombrado? Y les pido no caer en la retorica.

  3. David O | 17/09/06

    Jojojojojujujujuju

    Ya hasta me dió curiosidad de probar el-que-no-debe-ser-nombrado…

  4. Don Pastrami | 18/09/06

    El Bovril, El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado, es un repugnante té de carne, apetitoso como toda la comida británica. Sólo hay una cosa peor que una taza de El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado: dos tazas de El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado. Y peor que dos tazas de El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado, sólo hay una cosa: un frasco de El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado.

    Tal vez la única cosa más repugnante que El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado es el Marmite…

  5. David O | 18/09/06

    ¿Cómo a qué sabe?

  6. Don Pastrami | 18/09/06

    A cubito Maggi pero sin condimento.

  7. Darth Tradd | 18/09/06

    Cata, gracias por abrirme los ojos y decirme la verdadera historia de Jack con el que no debe ser nombrado. Ya me imagino el espectáculo….

    Pero Jack, ¿de verdad crees que el Marmite es peor que el Bovril? Sinceramente, creo que nada puede superar a la maldad hecha pasta de carne. Ni siquiera el Marmite y sus pésimos comerciales (love it or hate it!)

  8. cataclismica | 18/09/06

    Yo creo que no hay nada más repugnante que el-que-ni-debe-ser-nombrado es el hermano de el-que-no-debe-ser-nombrado. “Sabor” pollo. ¡Yuk!

  9. terminus | 19/09/06

    Vaya… había oido que estaba malo pero… Aunque todo tiene su parte buena, el día que me quiera deshacer de un inglés (de una inglesa… nunca, jejeje) ya se que tengo que pedir.

  10. Anónimo | 19/09/06

    Así, anónimamente y sin ánimos de deslucir la historia sobre el-que-no-debe-ser-nombrado… sólo tengo una pregunta:

    Por que recontracorchos no me toca a mi una vecinita, y no siempre un atajo de maromos ruidosos y poco comunicativos???

    P.D. He vuelto!

  11. Don Pastrami | 19/09/06

    ¿Mala suerte, tal vez, mi estimado Anónimo?

    Ah, Términus, me olvidaba: los ingleses están locos. ADORAN a El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado. Si a un inglés le ofreces una taza de El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado, lo más seguro es que no se marche de tu casa, y comience a pedirte cerveza tibia, agua caliente y vino tinto helado junto con unas costillas de cordero hervidas con salsa de menta.

  12. David O | 20/09/06

    ¿tons cómo le haces para librarte de un inglés?

  13. In I Go | 20/09/06

    ¿tons cómo le haces para librarte de un inglés?

    Abrázale, sóbale, pon tu cara a 1 cm de la suya, háblale de política y religión.

    No lo soportan.

  14. terminus | 20/09/06

    Huyyyyyyy….. entonces tienes razón. Algo locos si están, entonces no hay problema, nos llevaríamos bien, jejeje (bueno, sólo en el tema de la cerveza)

  15. sinnombre | 20/09/06

    Vaya, yo pense que la respuesta tendria una categorica reprimenda. Afortunadamente para mi nunca he probado…hum?, que es eso… es..es..lo-que-no-debe-ser-nombrado…nooooo!!

  16. Fëaluin | 20/09/06

    In I Go: asi te deshaces de cualquiera, no solo de los ingleses

    En cuanto a el-que-no-debe-ser-nombrado, se me figura algo como el caldo de res en cubitos… y no se me antoja nada… pero que conste que el knorr-tomate si me gusta (para preparar arroz, no como bebida)

  17. In I Go | 20/09/06

    In I Go: asi te deshaces de cualquiera, no solo de los ingleses

    Pero de los ingleses antes. Cuando te acercas, siempre se echan para atrás.

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