Desayuno con amigos (iv)
September 1st, 2006 | Filed under Cataclismos.Desde niña he tenido una curiosa afición por ayudar a mis semejantes empleando métodos indirectos. AsÃ, por ejemplo, si se caÃa uno de mis compañeros en un bache de tantos que habÃa fuera de la prepa, yo le daba un manazo a otro de mis compañeros para que le ayudara a levantarse. En secundaria, sin embargo, yo no era tan altruista. Me limitaba a buscar a alguien que quisiera cambiar su desayuno con el mÃo.
En aquella época mi mamá todavÃa ejercÃa de enfermera y a veces nosotros tenÃamos que prepararnos nuestro propio desayuno. Un dÃa mis hermanos se fueron más temprano que de costumbre y me dejaron a mà dormida. Desperté con el tiempo justo para aplacarme los pelos rebeldes de la cabeza, ponerme el uniforme, prepararme una especie de sandwich con los primeros ingredientes que encontré, agarrar un puñado de nueces para completar la dieta, y salir disparada con rumbo a la parada del camión. Ahà estaba el sangrón de Ed, muy tranquilo, y cuando le dije que por qué no me habÃa despertado, me respondió muy orondo que porque penso que yo ya me habia ido porque la puerta de mi cuarto estaba abierta. La norma era que Holi y yo dejábamos la puerta cerrada cuando estábamos dormidas pero abierta cuando no habÃa nadie en el cuarto, pero Holi (que ya iba a la prepa y ésta estaba más lejos) acostumbraba levantarse más temprano y luego despertarme. Sólo que esta vez no se cercioró de que me hubiera levantado.
Como sea, la cuestión es que llegamos a tiempo a la escuela. Llegó la hora del primer descanso de 20 minutos y mientras me preguntaba por que diablos se me olvidó mi dinero en mi osito alcancÃa, saqué mi sandwich. A la luz de las 8:50 de la mañana observé horririzada que mi sándwich estaba hecho con corazones de alcachofa rebanados que yo habÃa confundido con pepinillos, y lo que pensé que eran nueces resultaron ser semillas de girasol tostadas con sal, y lo que era peor, estaban metidas dentro del sandwich. Todo por no prender la luz de la cocina para ahorrar tiempo. En eso se acercó una niña de mi salón, y me preguntó de qué era mi sandwich.
–Es una receta de mi abuela –mentÖ. Corazones de alcachofa y semilla de girasol.
–¿Y es bueno?
–No sé, a lo mejor no estás acostumbrada al sabor…
–Es que yo ya estoy cansada de comer sandwiches de pavo todos los dÃas.
–¿De pavo?
–SÃ. Mi mamá no quiere hacerme sandwiches de otra cosa dizque porque el pavo es el mejor alimento del mundo.
–Pues no sé… Si quieres prueba mi sandwich y si te gusta te lo cambio.
–Bueno…
Y ella probó mi sandwich raro… y le gustó mucho mi sandwich raro… asà que ella se comió mi sandwich raro y yo me comà el suyo. Y desde entonces cuando yo llevaba sandwiches raros yo se los cambiaba… y la mayorÃa le gustó…
Como dirÃa Milena, el axioma de esta historia es “No importa qué hayas preparado, alguien siempre estará dispuesto a comérselo.”
“No importa qué hayas preparado, alguien siempre estará dispuesto a comérselo.”
Estoy casi seguro de que Milena se referÃa al rodaballo, no a los sángüiches de pavo, y mucho menos de corazones de alcachofa (en conserva, puaj) con semillas de girasol.
Confieso que yo era menos equitativo. Simplemente, mi mamá no me preparaba merienda para la escuela y yo tampoco me preparaba nada (me limitaba a comerme 3 o 4 donas mientras esperaba al camión), asà que el resultado era un Mus gorrón en los 45 minutos del recreo.
Con el papel de aluminio hacÃamos una pelota (le metÃamos dentro una piedra, para que hiciera bulto) y jugábamos futbol… y en verano era ¡con huaraches! No sé cómo puede ser que aún conserve la uña del primer dedo del pie derecho.
Nosotros jugábamos a la Pelotita a Patadas. Cuando digo nosotros me refiero a tu seguro servidor y a mis hermanos Will y Ed, cada uno en su propio tiempo y en su prpia escuela. La Pelotita a Patadas es un juego que fomenta el compañerismo y la unión de grupo. Se toma una pelotita, que puede ser desde una pelotita de ping pong hasta un balón de basquetbol, y se lanza contra una pared, de preferencia una barda perimetral alta. Cada participante se turna para devolver el saque, y quien no pueda devolver la pelota es pateado hasta la pared.
Ah, cuántos daños felices…
se parece a un juego de mi infancia, pero aqui la mecanica era golpear brutalmente a quien tuviera el balon…
gracias a $DEITY_OF_CHOICE los videojuegos enajenantes me previnieron de participar en esos juegos, donde seguramente habria salido con severas contusiones en la cabeza…
saben… y a todos los que jugaban eso ahora les gusta la banda…
Yo también jugaba la pelotita a patadas, pero con una de esas pelotitas minúsculas que rebotan y al que le pegaba la pelotita lo agarrabamos a patadas hasta que conseguÃa tocar la pared.