¿Cuántos planetas tiene Sol? (v: ¡Feliz 1000 aniversario!)
August 21st, 2006 | Filed under Para lelos.Aún no acabamos de hacernos bolas con la definición de planeta cuando los astrónomos reunidos en Praga se dan el lujo de demostrar que tienen sentido de solidaridad… y del humor.
Quien cumple años es nada más y nada menos que la Supernova de 1006 D.N.E. (De Nuestra Era). SN 1006 fue tan grande que los astrónomos chinos pudieron verla en todo su esplendor (y resplandor) durante varias noches seguidas y hay algunos que dicen que hasta en el dÃa. Esto último lo dudo, pero en fin… no queda nadie vivo de esa era a quién preguntarle.
Para celebrar ese aniversario, los muchachones consumieron, exactamente mil años después, un pastel especialmente preparado, y para hacer más emocionante el asunto, se propusieron consumir el pastel en mil segundos.
Y a las pruebas me remito:


Tras este breviario cultural, a lo que nos truje.
No es sino hasta las 12:45 del 22 de agosto (hora de Praga) cuando los astrónomos se reunirán a discutir, analiza, opinar, modificar y votar qué eufemismos es un planeta. Beberán cerveza y comerán sandwiches hasta que se les salgan por las orejas, y se retirarán a descansar, a hacer turismo o a otras conferencias. Todos con el objetivo de prepararse para las votaciones que tendrán lugar el 24 de agosto, entre las 14:00 - 15:30 horas, para luege celebrar la ceremonia de clausura donde se romperá una taza y cada quien para su casa.
Las cosas están todo menos definidas. Unos buscan al chico de los capés mientras otros buscan al chico de las bebidas, unos más se enojan porque nadie les avisó que habÃa pastel de aniversario y otros tantos porque no hay un lugar para fumar, aunque no fumen.
Y las propuestas para la definición de planeta vienen en los más diversos sabores.
e2 e8 e3 e7 e5 e6 e4 e1 e9
Donde e1 es Mercurio y e9 es Plutón. Obsérvese lo interesante de esto: los planetas están distribuÃdos alrededor en dos pares ordenados: uno y nueve, dos y ocho, tres y siete, cuatro y seis, con cinco en medio. Se puede, por tanto, representar esa distribución a través de una ecuación:
( AU1=Mercurio AU9=Plutón AU5=Júpiter )
_______________
√ (AU1+AU9) / AU5 = e7 / e3
_________
√ e7 / e3 = e4 / e6
_________
√ e4 / e6 = e8 / e2
Estas ecuaciones pueden ser representadas de una manera más compacta:
( ( ( e8 / e2 )2 )2 )2 = ( AU1 + AU9 ) / AU5
Si no buscamos exactitud más allá de unos pocos decimales, observamos que la distribución de los planetas sólo serÃa válida con la presencia de Plutón. Asà pues, para ser un planeta lo importante no serÃa la forma, la estructura, la masa, o cualquier otra cosa fÃsica: lo importante serÃa tener lugar en una ecuación. Si quieren hacer sus cuentas, los valores necesarios son: e8 (Neptuno) = 0.009…, e2 (Venus) = 0.007…, e6 (Saturno) = 0.056…, e4 (Marte) = 0.093…, e3 (Tierra) = 0.017…, e7 (Urano) = 0.047…, AU1 (Mercurio)= 0.387, AU9 (Plutón)= 39.440, AU5 (Júpiter)= 5.203.
Evidentemente, a muchos astrónomos no les gustó la idea de tener que definir a un planeta por su posición con respecto a otros cuerpos, pues sostienen que es simplemente jugar con números y no resuelve nada.
Y entonces apareció David J. Tholen, del Instituto de AstronomÃa de la Universidad de Hawaii. La definición propuesta por Tholen es muy sencilla: “¿Qué tan brillantes se ven?” Expresada de forma correcta la definición serÃa: “Un planeta es todo cuerpo en órbita alrededor del Sol cuya magnitud aparente sea negativa vista desde una distancia de una unidad astronómica del cuerpo principal.” AsÃ, quedarÃa fuera de la definición (por razones obvias) el Sol. TendrÃamos entonces cuatro planetas rocosos, cuatro gaseosos, y tres helados. La Luna, de nueva cuenta, se quedarÃa afuera.
Las magnitudes serÃan de -9.40 para Júpiter, -8.88 Saturno, -7.19 Urano, -6.87 Neptuno, -4.40 Venus, -3.86 Tierra, -1.52 Marte, -1.20 2003 UB313 (Xena), -0.81 Plutón, -0.42 Mercurio, y -0.40 2005 FY9 (Conejo de Pascua). QuedarÃan fuera: +0.10 2003 EL61 (Santa Claus), +0.25 Luna, +1.60 Sedna, +2.60 Quaoar, +3.20 Vesta, +3.34 Ceres, +3.70 Varuna y +4.13 Palas.
¿El problema con esta definición?
El grado 0 fue definido de manera arbitraria por Norman Robert Pogson en 1856…
Debemos tomar en cuenta la definición de Paul Weissman, del Jet Propulsion Laboratory. Su propuesta dice que debemos considerar como planeta a aquellos cuerpos orbitando el Sol que hayan sido capaces de limpiar de escombros la zona dinámica en la que se mueve desde la formación del sistema solar. Su vecindario, para decirlo en otras palabras. Con esa definición, Plutón se queda fuera de la fiesta, Marte y Mercurio se libran por los pelos… y la Luna no asciende.
Lo cierto es que con tanto número me pierdo. Y tienen pinta de trucos malabares.
De todos modos, la definición de planeta debiera servir tanto para los del sistema solar como para los que se descubran fuera.
Precisamente esa es la opinión de otro buen grupo de astrónomos. La propuesta más fuerte, la definición de Gonzalo Tancredi, funcionará igual de bien donde quiera que se aplique porque quien se encarga de definir a un planeta es Mamá Naturaleza (hoy ando de un ciclotÃmico subido que ni yo me aguanto) a través de Masa y Gravedad. Por contraste, la definición de David Tholen es profundamente relativista y la de Paulo Ferrero es eminentemente un juego matemático, una casualidad, una serendipia. Y no es comprobable hasta que no encontremos un nuevo sistema solar que tenga las mismas caracterÃsticas que el sistema de Sol. SÃ, hay otros sistemas solares, pero tienen unos planetas tan grandes que más que gigantes gaseosos parecen ser estrellas que no se han encendido. Definamos, entonces, qué es un planeta con base a lo que tenemos a la mano, y a continuación apliquemos esa definición a todo lo demás. Si la definición resiste, perfecto. Si no, modifiquémosla.
Pronto será la gran votación.
EL MODELO ORBITAL
SISTEMA ESTELAR: Conjunto de cuerpos que giran alrededor de otro de superior masa, denominado estrella.
ESTRELLA: Esfera de plasma autogravitante, en equilibrio hidrostático, que genera energÃa en su interior mediante reacciones termonucleares.
PLANETA: Cada uno de los cuerpos más próximos a la estrella, que no son estrellas, y que giran a su alrededor en una órbita antes circular que elÃptica y con una excentricidad que no supere 1/16 de circunferencia con respecto al plano de traslación del sistema. Además, no debe compartir posición orbital con otros cuerpos que no sean sus satélites.
SATÉLITE: Cuerpo que orbita alrededor de otro de mayor masa, excluyendo la estrella, independientemente de la forma de dicha órbita.
ASTEROIDE: Resto de cuerpos que pertenecen al sistema estelar, pero que no son planetas ni satélites.
ASTEROIDES INTERIORES: Cuerpos que comparten lugar orbital en el sistema, de órbita más circular que elÃptica.
ASTEROIDES EXTERIORES: Cuerpos que no comparten lugar orbital en el sistema, cuya órbita es más elÃptica que circular, y cuya excentricidad supera 1/16 de circunferencia con respecto al plano de traslación del sistema.
- ¿Por qué un modelo orbital?
- Porque es el mismo modelo inicial propuesto para el átomo
- ¿Por qué 1/16 de circunferencia?
- Este dato es variable. Lo he seleccionado porque el grado 23 es un número muy significativo en el Universo: número de cromosomas, ejes de rotación, etc. Puede ser cualquier otro, pero el dato más significativo debe ser su órbita, más que su excentricidad con respecto al plano del sistema.
- ¿Son Xena y los cometas asteroides exteriores?
- SÃ. Son diferentes en caracterÃsticas, pero iguales en comportamiento orbital.
- ¿Qué es y en qué consiste la posición o lugar orbital?
- Al igual que sucede con el átomo, y los lugares s, p, d, f, los sistemas estelares contienen posiciones orbitales, ésto es, franjas en las cuales orbita un planeta (Ley de Bode). Cuando una de dichas franjas está ocupada por varios cuerpos a la vez, que no son satélites unos de otros, estos se denominan asteroides interiores.
- ¿Puede un sistema estelar estar contener dos estrellas?
- Cuando se conozca el primer caso de planetas que giran alrededor de un sistema doble de estrellas, sÃ, simplemente ampliando la definición de sistema estelar.
COROLARIO A LA DEFINICIÓN DE SATÉLITE
La posición del baricentro no es significativa en la definición de satélite, por tanto Caronte es satélite de Plutón, ya que tiene menor masa. Es más que probable que el baricentro de un sistema de dos (o más) planetas varÃe con el tiempo y pueda pasar de estar en el interior del más masivo a estar en el exterior, o al revés, por lo que esta definición es más estable.
por error, en el mensaje anterior puse “dos o más planetas” en lugar de “dos o más cuerpos”. Esa locura de que quieran hacer planeta a Caronte me ha provocado el lapsus
- ¿Por qué un modelo orbital?
- Porque es el mismo modelo inicial propuesto para el átomo
- ¿Por qué 1/16 de circunferencia?
- Este dato es variable. Lo he seleccionado porque el grado 23 es un número muy significativo en el Universo: número de cromosomas, ejes de rotación, etc.
La verdad es que no veo qué tenga que ver un orbital atómico con una órbita planetaria, y en cualquier caso la definición actual de orbital creo que se parece poco al concepto de órbita
Tampoco logro ver la relación hay entre un dieciseisavo de circunferencia y el grado 23 (ya te veo haciendo redondeos por conveniencia), pero me parece que la mera sugerencia de que el número 23 sea muy significativo en el universo por los cromosomas me parece un disparate, un chiste.
En primer lugar, supongo que se refiere a cromosomas humanos. Si es asÃ, no tenemos 23, sino 46. De los autosomas decimos que están en pares, pero no son iguales entre sà y es más que evidente que los necesitamos a todos aunque parezcan repetidos. En cualquier caso, si alguien tuviera la osadÃa de decir que los autosomas son iguales (en cada par) y podemos dividir su número por dos, aún tendrÃamos como especie 22+1+1, porque los cromosomas sexuales son, evidentemente, diferentes. Asà que, puestos a decir algo, los hombres tenemos 24 cromosomas diferentes, no 23.
Pero es que, además, decir que el número de cromosomas del hombre es significativo suena a disparate lógico, porque el hombre ni es significativo ni es nada. Es un bicho más, un resultado del azar –o de un dios, para los creyentes, pero un dios que creó todo lo demás también–. Y resulta que los demás bichos tienen los cromosomas que han sabido buenamente reunir, pero ni 46, ni 23, ni 7 ni 15 ni ningún otro número en especial. Muchas bacterias tienen uno nada más, y unos cachos por ahà repartidos en plásmidos que se pasan unas a otras como quien se pasa un churrito.
Por último, sabemos que el universo es inmenso asà que no está claro cómo carajo podemos ser significativos en el universo. ¿Tú cuando miras al cielo no te sientes insignificante? En el universo, ¡los hombres no alcanzamos a ser ni siquiera una caquita de mosca! Vamos, en referencia al universo, los hombres no representarÃamos ni el átomo más chiquitujo y escuálido de una caquita de mosca estÃptica. Y eso aunque quieras escribir universo con mayúscula inicial.
Vaya tela de cábala, ¿eh?
No hablo de orbital, sino de modelo orbital, es decir, según sus órbitas no su forma esférica o no, luminosidad u otros parámetros. Y si no ves la relación entre lo grande y lo pequeño mal lo llevas. La ciencia cada vez encuentra más similitudes.
Menos mal que dije que era un dato variable, es decir, que se ponga el que se crea conveniente: 1/16, 10º o lo que sea.
Valiente post, hermano.
> Valiente post, hermano.
Eso mismo pensé yo al ver el tuyo, bróder. Cuando la gente que se tiene por cientÃfica comienza a decir cosas como “que se ponga el que se crea conveniente” en lugar de proponer uno, o dice que “la ciencia cada vez encuentra más similitudes”, apañados estamos… Las similitudes no significan nada hasta que das con una relación, no basta con decir que ‘puesto que hay similitudes las situaciones son asimilables’.
Las partÃculas subatómicas no se mueven en órbitas como las de los planetas. Si quieres proponer algo asÃ, pues vale. Yo propongo que se use un cacho del arco que describe la fibra de espagueti número 23 · 10^24 del monstruo de espaguetis volador.
Pero eso sÃ, el que hizo el post valiente fui yo… ¡Qué arte tienes!
1) No ataques al rival en un debate, sino a las ideas que expone: “La gente que se tiene por cientÃfica”. Atacar al interlocutor desacredita a quien lo hace, lo siento.
2) No metas la pata hasta el fondo: “comienza a decir cosas como “que se ponga el que se crea conveniente†en lugar de proponer uno”. Pero, ¿no has mandado un post larguÃsimo hablando nada más del que yo propuse: 1/16 de circunferencia? ¿Cómo dices ahora “en lugar de proponer uno”?
Como reconozco mi poca formación en la materia, detallo aparte que dicho valor es mi propuesta, pero que dejo que sean los expertos los que establezcan dicho lÃmite.
3) La ciencia no sólo encuentra similitudes. Si quieres, hablamos de los intentos de unificación de Mecánica Cuántica y Relatividad General. Pero no voy a extenderme en comentar esas similitudes, porque no es eso de lo que va el post.
4) Lo de “valiente post” es claro: propongo un modelo mucho más simple, de pocos parámetros, similar a los primeros modelos atómicos cuando se tenÃan tantos datos sobre el átomo como tenemos ahora sobre otros sistemas estelares (o solares, o planetarios, llámalo como te de la gana), y tú te dedicas a hablar sobre el número 23 en lugar de entrar a criticar el modelo.
Hermano: por mucho que le duela a la ciencia; por mucho que el positivismo se haya instalado definitivamente, la filosofÃa siempre estará por encima de la ciencia, y le dará su razón de ser. El problema es que si uno se olvida de eso luego no se sabe no sólo reconocer lo importante de un texto, sino ni siquiera debatir, entrando en la contradicción.
Menos mal que nuestros post están aquà arriba, para que todo el mundo vea lo que hemos escrito cada uno, y juzgue, claro, si quiere.
Como reconozco mi poca formación en la materia, detallo aparte que dicho valor es mi propuesta, pero que dejo que sean los expertos los que establezcan dicho lÃmite.
Mi estimado, el que propuso fuiste tú, no los expertos. Por tanto, quien debe definir eres tú, no los expertos. La tarea de los expertos será comprobar tu hipótesis. Si es reproducible o se puede aplicar a otros sistemas solares, perfecto, se graduará a teorÃa. Si no, al tablero de dibujo.
La ciencia no sólo encuentra similitudes. Si quieres, hablamos de los intentos de unificación de Mecánica Cuántica y Relatividad General. Pero no voy a extenderme en comentar esas similitudes, porque no es eso de lo que va el post.
Aquà el rey soy yo y tengo un edicto real en el cual se puede hablar de cualquier cosa siempre y cuando no sea un ataque directo o ad hominem a otro súbdito del reino. Extiéndete en las similitudes, el debate será bienvenido.
Lo de “valiente post†es claro: propongo un modelo mucho más simple, de pocos parámetros, similar a los primeros modelos atómicos cuando se tenÃan tantos datos sobre el átomo como tenemos ahora sobre otros sistemas estelares (o solares, o planetarios, llámalo como te de la gana), y tú te dedicas a hablar sobre el número 23 en lugar de entrar a criticar el modelo.
El modelo orbital atómico estuvo basado en el modelo astronómico, y fue cortesÃa de Niels Borh. El modelo astronómico permaneció, el atómico no, porque Borh estaba esencialmente equivocado. El modelo de Borh comparaba un átomo con un sistema solar, usando atracción electromagnética en lugar de gravedad, y con olas siguiendo una órbita en lugar de electrones localizados. Su modelo no podÃa explicar ni los átomos pesados ni los átomos ligeros (esencialmente, ningún átomo), pero debido a su simplicidad su modelo contribuyó a que se hicieran experimentos que terminaron demostrando el por qué estaba equivocado. No podemos entonces pretender adaptar un modelo orbital inválido a un modelo astronómico que fue su misma inspiración. Mucho menos podemos torcer la práctica para que se adapte a nuestra teorÃa. Es la teorÃa la que debe adaptarce a la práctica, y si no se puede adaptar, entonces hay que desecharla.
Hermano: por mucho que le duela a la ciencia; por mucho que el positivismo se haya instalado definitivamente, la filosofÃa siempre estará por encima de la ciencia, y le dará su razón de ser. El problema es que si uno se olvida de eso luego no se sabe no sólo reconocer lo importante de un texto, sino ni siquiera debatir, entrando en la contradicción.
¿La filosofÃa por encima de la ciencia? Si tú lo dices…
Menos mal que nuestros post están aquà arriba, para que todo el mundo vea lo que hemos escrito cada uno, y juzgue, claro, si quiere.
Y quedarán ahà hasta que éste servidor se caiga, que espero yo que no sea pronto.
Como es obvio, no he hecho ataque ad hominem alguno. La ciencia (tal como la conocemos) no se basa en gustos meramente personales excepto en unos pocos asuntos de convención, como por ejemplo la longitud de un metro.
Me limité a desarmar unos argumentos que me parecÃan exentos de toda lógica. Tú puedes llegar y decir que escoges una curvatura aleatoria o basada en los elementos que más se te antojen, incluido tu número preferido o el precio en chelines austriacos de tu cereal de desayuno favorito, pero comprenderás (y si no, el problema es tuyo) que alguien critique tu propuesta por poco seria, o de plano errónea como en el asunto de los cromosomas (que tenÃa tela marinera).
Yo no propongo nada porque, como tú también admites (ahora, claro, porque este discleimer lo dices ahora, no como encabezamiento de tu teorÃa ut supra), nada sé de esto. La diferencia es que yo procuro no hablar de lo que no sé, y tú parece que no sigues el mismo sistema.
Y no te equivoques. Hay mucha gente en el mundo cuya única contribución es decir: “esto es erróneo. No sé cuál es la solución, pero ésta no es”. Y no hay problema alguno con ello.
Mi estimados Don Pastrami y mus:
La filosofÃa ha estado, está y estará siempre por encima de la ciencia. El problema es que eso antes constaba en todos los libros de FÃsica o cualquier otra disciplina, y ahora ya no, en esa búsqueda de posición dominante que lleva la ciencia.
La filosofÃa está por encima de la ciencia, porque es ella la que debe dirigir la investigación. Cuando la investigación no la dirige la filosofÃa, nos encontramos con que se investiga lo que sea: ahora quasars, ahora planetas, ahora los mesones, ahora si las hormigas malayas, o si los girasoles dejan de seguir al sol al inyectarles bromuro. Cualquier cosa que se consiga vender bien a los que pagan, sean fundaciones, industrias o el estado.
Que usted, caro amico, me diga que “si yo lo digo” me defrauda: no conoce los fundamentos de la ciencia. ¿Cómo va a ser más importante la investigación, la demostración, que decidir sobre qué? Ese decidir sobre qué es la tarea de la filosofÃa, por si usted lo ha olvidado, o no se lo han enseñado. Maldito Compte.
Y esa falla de la filosofÃa es la que les hace no entender en absoluto de lo que estamos hablando. Según mus: “encabezamiento de tu teorÃa”. Según usted: “comprobar tu hipótesis…(…)…se graduará a teorÃa”
Pero, ¿quién está hablando de ninguna teorÃa? ¿cuál es mi teorÃa?
Estamos hablando de epistemologÃa, porque creo que no se han dado cuenta, no de ninguna teorÃa. Estamos hablando de definir qué es un planeta, y yo propongo un modelo lo más simple posible de definición, basado en algo común a todos los cuerpos, su órbita. Y me parece el más simple y sensato de todos los que se han propuesto, porque, por ejemplo, es más lógico llamar siempre satélite al cuerpo menos masivo, y no que sean dos planetas y luego planeta y satélite, o al revés, según se desplace el baricentro del sistema. De esta forma, por ejemplo, Caronte ha sido y siempre será satélite, y no va a pasar de satélite a planeta, y a lo mejor dentro de unos miles de años vuelve a ser satélite porque se desplace el baricentro al interior de Plutón.
Otra de las ventajas que tiene mi modelo es que no hay que cambiar nada: la mayorÃa de los libros de texto y de información general pueden respirar tranquilos. Sólo los especializados deberán reformarse.
Pero, claro, entonces qué hacemos comiendo gambas en Praga, y encima sin vender ni un libro.
Espero que el hecho de que ninguno de ustedes me haya dicho por qué no les gusta mi modelo de conceptos y definiciones, dónde está el error, o qué definición de planeta o satélite de las propuestas es mejor que la mÃa no se deba a que no tengan ni idea, sino a que les molesta el hecho de que alguien que escribe en este foro pueda aportar una definición mejor que las que proponen eminentes astrónomos, o a que no hay ninguna razón cientÃfica que diga que la luminosidad, o cualquier otro parámetro sea más importante que la órbita a la hora de definir o clasificar. Por eso entiendo el silencio absoluto por su parte desde que presenté mi modelo: se trata de cuestiones filosóficas, y en eso parece que no nos movemos cómodamente.
Un saludo, y un placer leerles.
Hasta otra
Que usted, caro amico, me diga que “si yo lo digo†me defrauda: no conoce los fundamentos de la ciencia. ¿Cómo va a ser más importante la investigación, la demostración, que decidir sobre qué? Ese decidir sobre qué es la tarea de la filosofÃa, por si usted lo ha olvidado, o no se lo han enseñado. Maldito Compte.
Nadie ha dicho eso, al menos que yo sepa. Lo que yo he dicho (pues no puedo hablar por nadie más, y aunque pudiera, no lo harÃa) es que AMBOS son igualmente importantes. Es igual de importante saber qué se va a investigar, como saber cómo se va a investigar, y saber qué resultados esperar de acuerdo a una hipótesis plausible. No es uno más importante que el otro: ambos son en realidad uno y lo mismo en el mundo de la ciencia, formando un ente más grande.
Y esa falla de la filosofÃa es la que les hace no entender en absoluto de lo que estamos hablando. Según mus: “encabezamiento de tu teorÃaâ€. Según usted: “comprobar tu hipótesis…(…)…se graduará a teorÃaâ€
Pero, ¿quién está hablando de ninguna teorÃa? ¿cuál es mi teorÃa?
Tu teorÃa, según consta en el comentario superior, se titula “EL MODELO ORBITAL”. Si no es tu teorÃa, lo parece, porque no hay ningún otro autor responsable. En las teorÃas y definiciones que expongo en mi artÃculo principal, por ejemplo, le atribuyo su autorÃa a la persona de la que sé de buena fuente que las pronunció. Ergo, es tu teorÃa porque asà lo diste a entender.
Estamos hablando de epistemologÃa, porque creo que no se han dado cuenta, no de ninguna teorÃa. Estamos hablando de definir qué es un planeta, y yo propongo un modelo lo más simple posible de definición, basado en algo común a todos los cuerpos, su órbita. Y me parece el más simple y sensato de todos los que se han propuesto, porque, por ejemplo, es más lógico llamar siempre satélite al cuerpo menos masivo, y no que sean dos planetas y luego planeta y satélite, o al revés, según se desplace el baricentro del sistema. De esta forma, por ejemplo, Caronte ha sido y siempre será satélite, y no va a pasar de satélite a planeta, y a lo mejor dentro de unos miles de años vuelve a ser satélite porque se desplace el baricentro al interior de Plutón.
Entonces sà expresaste una teorÃa. Un modelo, si asà lo quieres. Eso es precisamente lo que hemos tratado de discutir: si hay elementos para definir de manera razonable a Plutón y a Caronte como planeta dobre o como planeta y satélite. Yo mismo he dicho que si se aplica el razonamiento con ellos, debe aplicarse el razonamiento con la Tierra y la Luna, que al fin y al cabo son más grandes que el par más exterior.
Otra de las ventajas que tiene mi modelo es que no hay que cambiar nada: la mayorÃa de los libros de texto y de información general pueden respirar tranquilos. Sólo los especializados deberán reformarse.
¿Y por qué es eso una ventaja, disculpe usted? Cuando apareció la tectónica de placas, los libros anteriores se volvieron obsoletos. Cuando se desechó el modero de Borh por obsoleto, los libros anterires se volvieron obsoletos. Cuando comenzó la investigación metódica del cuerpo humano, los libros de anatomÃa anteriores y los tratados de Galeno se volvieron obsoletos. Cuando aparecieron Wordpress y Geeklog, mi modelo de website anterior basado en html puro quedó obsoleto. Se supone que todo conocimiento debe quedar obsoleto ai aparece un conocimiento más nuevo y correcto que el anterior.
Pero, claro, entonces qué hacemos comiendo gambas en Praga, y encima sin vender ni un libro.
Espero que el hecho de que ninguno de ustedes me haya dicho por qué no les gusta mi modelo de conceptos y definiciones, dónde está el error, o qué definición de planeta o satélite de las propuestas es mejor que la mÃa no se deba a que no tengan ni idea, sino a que les molesta el hecho de que alguien que escribe en este foro pueda aportar una definición mejor que las que proponen eminentes astrónomos, o a que no hay ninguna razón cientÃfica que diga que la luminosidad, o cualquier otro parámetro sea más importante que la órbita a la hora de definir o clasificar. Por eso entiendo el silencio absoluto por su parte desde que presenté mi modelo: se trata de cuestiones filosóficas, y en eso parece que no nos movemos cómodamente.
Okey, si dises que sea por cuestiones filosóficas, que sea por cuestiones filosóficas. Yo creo que tu modelo, escencialmente, no aporta nada que no estemos discutiendo ya, salvo lo del 1/16 de órbita y los 23 cromosomas de rotación (obsérvese que estoy mezclando los términos a propósito), y no nos llevan a ninguna parte porque no definen nada, de la misma manera que las definiciones de Ferrero y de Tholen no definen nada y no nos sacan de ningún apuro; antes nos complican la existencia. Tu modelo tampoco nos permite resolver la existencia de un posible planeta en un punto de Lagrange de un sistema estelar binario (que no tengamos ejemplos no significa que no los haya, sino que no hemos investigado lo suficiente, y si no se resuelve qué es un planeta nunca sabremos si en realidad pueden existir planetas en esos puntos). Y definir algo por su posición (como la propuesta de Ferrero hace) no permite aplicar esa misma definición a todos los casos. Supongamos una estrella gigante roja, a la que llamaré Nemesis. Némesis tiene un planeta supergigante, que pesa lo que 7 Júpiter, al que llamaré Megas. Megas tiene lo que parece ser un satélite, tan grande como la Tierra, de color rojo. Lo llamaré Eritros. Megas también tiene otro objeto cercano, de color verde, del tamaño de Venus, al que llamaré Cloros. Y también tiene un cuerpo más pequeño, del tamaño de la Luna, ubicado exactamente en medio de Eritro y Cloros, de color blanco. Lo llamaré Argos.
¿Son Cloros, Argos y Eritros planetas, sà o no?
Yo dirÃa que Cloros y Eritros califican, mientras que Argos no, y eso harÃa a la conjunción Eritros, Cloros y Megas un planeta triple. con un satélite compartido, suponiendo que Argos estuviera en un punto de Lagrange.
Pero no lo sabremos hasta que no sepamos qué es un planeta. Y no sabremos qué es un planeta hasta que no se defina qué es un planeta.
Un saludo, y un placer leerles.
Hasta otra.
Te esperamos de vuelta con ansias locas y mal contenidas.
Apreciado santosrÃos:
Ahora lo entiendo. Su elección de un dieciseisavo de circunferencia tenÃa un origen filosófico. La del número 23 por ser un número importante en el universo (como lo demuestra el número de cromosomas) también, y la del modelo orbital de Bohr, Rutherford o algún otro pionero de la canijesimosidad, también.
De hecho, puesto que la filosofÃa manda sobre la ciencia, que está sujeta a ella y a mà siempre me han dicho que soy cuadrado de mente, creo que propondré una definición filosófica de planeta, titulada “Tetraedroplanetariedad 42″, que será desta guisa: los planetas serán objetos tetraédricos, y su órbita, que defino en honor al titular de esta bitácora donde se presenta mi propuesta por primera vez, será de 1/42 de la cuadratura del cÃrculo. Y ojito, que al objeto cósmico que se me salga del conceto lo mandaré expeditivamente y sin posibilidad alguna de redención al grupo de los cosmoamorfoides 42, grupo que por este medio declaro inaugurado. Allà purgarán su horrible imperfección hasta que se avengan a razones.
No sé cómo pude ser tan torpe. Le pido mil disculpas.
Hala, a ver cuándo nos llegan los números del Melate, que estoy yo muy necesitado de monetario.
Salú.
Caro amico: podrÃa incluso concederle la igualdad de importancia, algo que no es cierto en la práctica, y a pesar de que es elemental la primacÃa de la filosofÃa sobre la ciencia: si yo quiero investigar, y sé sobre qué investigar, y la importancia de la investigación, ya me las arreglaré para buscar los medios. Asà ha funcionado siempre la humanidad. Pero si yo tengo un robot investigador, no necesariamente me pondré a buscar sobre qué investigar. La ciencia es la herramienta, la filosofÃa es el hombre.
Pero bueno, le doy la igualdad y todo. Ahora, dÃgame: ¿qué hacemos buscando planetas en otras estrellas? ¿Por qué ahora es tan importante y hace 20 años no? ¿Por qué es tan importante la definición de planeta? Muy sencillo: motivos económicos. FilosofÃa pura, vamos.
Desde mi perspectiva filosófica, me parece una estupidez el no saber si Cloros y Eritros son planetas, o si uno es satélite del otro. De momento son todos planetas, por su proximidad a la estrella, algo que concuerda con el único modelo conocido que tenemos. Cuando sepamos algo más sobre sus órbitas, ya podremos conocer quién es satélite de quien.
Por supuesto que hay que cambiar los libros cuando algo se queda obsoleto, pero, ¿qué es lo que está obsoleto? ¿La definición de planeta? ¿Por qué, porque han aparecido cuerpos orbitando otras estrellas, algo que yo ya dije hace 25 años por puras razones de probabilidad (¿quién es geocentrista de verdad? ¿Los astrólogos? No me haga reÃr), pero que la ciencia oficial se negaba a admitir, como si los únicos planetas del Universo fueran éstos? Pues nada: hay planetas en otras estrellas, y es de cajón pensar que formarán sistemas parecidos y diferentes al nuestro, pero unos cuerpos orbitarán la estrella (planetas), y otros orbitarán a otros (satélites).
Vaya, resulta que la definición de satélite, o la nueva que quieren incluir de planeta doble, están basadas también en su comportamiento orbital, ¿no?, justo el parámetro que yo uso para mi modelo.
¿No le parece un poco pronto para querer cambiar la definición de planeta, como era un poco pronto hablar de un Gran Atractor, cuando no ha habido mayores estudios posteriores sobre él?
Ahora sà que me despido, y reitero: un placer leerle.
Pero bueno, le doy la igualdad y todo. Ahora, dÃgame: ¿qué hacemos buscando planetas en otras estrellas? ¿Por qué ahora es tan importante y hace 20 años no? ¿Por qué es tan importante la definición de planeta? Muy sencillo: motivos económicos. FilosofÃa pura, vamos.
Es importante definir ahora un planeta no por motivos económicos (siempre el cochino dinero)sino porque es hasta ahora que nos hemos encontrado cuerpos que desafÃan lo que creÃamos que era un planeta. Xena, Santa, Conejo de Pascua, todo eso desafÃa lo que sabÃamos que era un planeta. Si antes no los habÃamos visto es porque, caray, nuestros telescopios no eran tan potentes, o porque no nos habÃamos dado cuenta de su existencia, o porque pensábamos que era otra cosa, o porque la NASA le habÃa pagado a los astrónomos para mantener su existencia en el proceso de colonizarlos con la gente más importante del mundo previendo un desastre nuclear, o inserte aquà su teorÃa conspiratoria favorita.
Por supuesto que hay que cambiar los libros cuando algo se queda obsoleto, pero, ¿qué es lo que está obsoleto? ¿La definición de planeta? ¿Por qué, porque han aparecido cuerpos orbitando otras estrellas, algo que yo ya dije hace 25 años por puras razones de probabilidad (¿quién es geocentrista de verdad? ¿Los astrólogos? No me haga reÃr), pero que la ciencia oficial se negaba a admitir, como si los únicos planetas del Universo fueran éstos? Pues nada: hay planetas en otras estrellas, y es de cajón pensar que formarán sistemas parecidos y diferentes al nuestro, pero unos cuerpos orbitarán la estrella (planetas), y otros orbitarán a otros (satélites).
Preciosa joya. Yo tengo más de 25 años (tengo 32 y voy que vuelo a los 33) y Carl Sagan ya me habÃa dicho en su serie Cosmos que alrededor de otras estrellas habÃa planetas, y que si no los habÃamos descubierto es porque nuestros instrumentos no estaban tan refinados. También predio que habrá vida en otros mundos, y que si no la hemos encontrado es porque nuestros instrumentos no son todavÃa tan refinados. No descubriste el hilo negro hace 25 años; es simple sentido común.
Vaya, resulta que la definición de satélite, o la nueva que quieren incluir de planeta doble, están basadas también en su comportamiento orbital, ¿no?, justo el parámetro que yo uso para mi modelo.
¿No le parece un poco pronto para querer cambiar la definición de planeta, como era un poco pronto hablar de un Gran Atractor, cuando no ha habido mayores estudios posteriores sobre él?
¿Cambiar la definición de planeta? ¡Que el Monstruo Volador de Espagueti te confunda, Santosrios! ¡Ni siquiera tenemos una deficición de planeta! Por eso es tan importante (al menos para mÃ) este Congreso astronómico: porque por primera vez sabremos qué es un planeta. Sea o no correcta esa definición, por lo menos tendremos una base desde la cual trabajar. Y nadie ha dicho que la definición propuesta sea perfecta. De hecho, la Quinta Propuesta de Definición (la oficial) fue atacada por los mismos astrónomos que no han cesado de proponer definiciones alternativas. Y la quinta propuesta y la definición alternativa de Tancredi no satisfacen a muchos astrónomos, y ninguna se basa en su órbita: se basan en su gravedad especÃfica, y más propiamente, en su masa. No importa dónde orbiten ni cómo orbiten, siempre y cuando orbiten. Sea cual sea la propuesta que se debe votar mañana (escribo esto el 23 de agosto por la tarde), por primera vez definiremos qué es un planeta y habremos avanzado un paso más en la comprensión del universo.
Ahora sà que me despido, y reitero: un placer leerle.
Te estaremos esperando con las puertas abiertas, como siempre.