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The World Confederation of Businesses (vi)

August 18th, 2006 | Filed under The Bizz Awards.

Ayer recibí de nuevo una comunicación de don Jesus J. Moran. Ayer mismo terminé una investigación preliminar en base a la información que me fue proporcionada. Deseo subrayar aquí varias cosas: Primero, que esta es una investigación preliminar, y por tanto, sujeta a variaciones. Segundo, que ésto es una investigación privada, hecha únicamente con los recursos con los que cuento ahora y que son más bien pocos. Tercero: ésto es una opinión privada, mía, única y exclusiva de James Maybrick, su seguro servidor, y no representa el punto de vista de nadie más en este mundo. Es MI análisis, Mi opinión y MI parecer. Una vez dicho esto, vayamos al grano.

Cuando inicié con el asunto de los Bizz Awards lo hice por desahogarme. Estaba literalmente harto de ver que me llegaran toneladas de correos nominándome a unos premios que, a mi parecer, eran un fraude.

Me parecían un fraude por su modus operandi, en el cual, para aceptar una nominación, había que depositar una cantidad, si mi memoria no me es infiel, US$ 650.00. Si se ganaba el premio, había que depositar otra cantidad, bastante superior, si mal no recuerdo US$2000.00. El correo en cuestión venía de parte de la World Confederation of Businesses y los premios eran llamados The Bizz Awards.

Una rápida e infructuosa búsqueda en Internet, donde noté que variaciones de los correos habían sido enviados incluso a listas de correo privadas, me llevó a la conclusión de que algo olía realmente mal. Unos premios prestigiosos sin pasado tenían, para mí, la misma validez que un diploma otorgado por una escuelita de garage: ninguna.

Evidentemente, al menos para cualquiera que esté al tanto de la multitud de esquemas para hacerse rico y los premios telefónicos inexistentes, una confederación de creación reciente que te pide dinero para otorgarte un premio es, por lo menos, tan sospechoso como el correo electrónico de un nigeriano que solicita tu ayuda para sacar US$100′000,000.00 del país con un mínimo de riesgo de tu parte.
Cuando me gané un Chevy por parte del Banco BBVA Bancomer en 2005 (cosa que revelé en la anterior encarnación de este blog), tomé la misma actitud escéptica que tomé con los Bizz Awards. Primero, una llamada diciéndome que me gané un premio realmente grande sin que yo estuviera conciente de eso (fue un sorteo especial para profesores universitarios que recibieran su sueldo por depósito de nómina, y yo aún lo era en ese entonces) lo primero que hice fue solicitar datos no sobre ellos, sino sobre mí. ¿Por qué me gané un auto? “Porque salió sorteado en el Libretón Universitario.” ¿Qué cuenta fue? “La cuenta terminación 1234, a nombre de James Maybrick.” ¿Puedo devolverle la llamada? “Llame al teléfono 01-800, solicite comunicación con premios y sorteos, busque al licenciado Fulano de Tal.” ¿Debo pagar algo? “Absolutamente nada por nuestra parte. Le daremos un seguro de transporte, permiso provisional de validez nacional, un cheque para emplacamiento y otro cheque para pago de impuestos.” ¿Estoy soñando? “No, ingeniero, y le ruego que se presente con su contrato, su tarjeta, y una identificación oficial en la Oficina Central de Guadalajara entre los días lunes y jueves de la próxima semana para recibir su constancia.” Hombre, así la cosa cambia; hasta que corté una flor de su jardín…

Pero en el caso de los Bizz Awards la cosa era diferente. Primero, no eran nadie a quien yo conociera. Segundo, nadie parecía saber de ellos más que por un correo que habían recibido notificándoles su nominación, fuera eso lo que eso fuera. Tercero, algunos decían que sí tenían datos sobre ellos, casi los mismos que yo había obtenido tras una simple búsqueda en Google. Cuarto, estaban en muchos países y en todos contestaban con un fuerte acento peruano (y sé de eso porque tengo multitud de amigos en toda América. Creo que sólo me falta alguien en Guayana Francesa y otro en Grenada para completar la colección en el continente americano.) y en todos el común denominador era el mismo: para aceptar la nominación había que pagar.

En todos mis años de trabajo, nunca me habían cobrado por ganar algo. Siempre me habían cobrado una cuota por pertenecer a alguna asociación, así fuera simbólica. Si la cuota era lo suficientemente alta, lo menos que esperaba era recibir algo a cambio; muchas veces esta contraprestación venía en forma de congresos, conferencias, cenas de gala, o hasta entregas de premios. Perfecto. Se pagaba la cuota, se esperaba un tiempo razonable, y se iba a la premiación a ver quién era el mejor de ese año. A veces hasta se ganaba un premio de consolación (una vez nos tocó la grande cuando yo era joben y bello, hará unos 10 años ya). Todos conformes. Si la premiación tenía una cena, se pagaba la cuota adicional (siempre razonable) para cada invitado extra, y listo.

Pero en el caso de los Bizz Awards esto no era así. Te cobraban directamente por nominarte, y si no ganabas, lo único que te daban de regalo eran un par de diplomas que podías hacer con el Photoshop. Y si ganabas, había que pagar más para recibir un trofeo de cristal cortado. Algo no estaba bien ahí. Un cálculo rápido de posibilidades y para mí se hizo muy evidente que las cantidades involucradas eran muy fuertes. Suponiendo un universo de apenas 150 nominados, esto equivalía a 97 500 dólares, una cantidad que a mí, en ese tiempo, me tomaba casi un año ganar. Suponiendo 500 nominados, estaríamos hablando de más de 300 000 dólares. Mil nominados eran exactamente 650 000 dólares brutos. Suponiendo 150 000 dólares de gastos para un call center, algunas operadoras, y la renta de un salón de eventos bonito y coqueto, quedaba medio millón de dólares libre de polvo y paja, cifra nada despreciable por organizar unos premios sin mayor mérito que el de ser nuevos. Si nos quedáramos con los 500 nominados y nombramos ganadores sólo a 1 de cada 10, entonces tenemos 50 ganadores. 50 ganadores a 2000 dólares son otros 100 000 dólares. Aún suponiendo que los gastáramos todos en la edición de libros, objetos promocionales y cuadernos, es mucho dinero. Más ganadores, más billetes, y mis sospechas eran que la WCOB nombraría a multitud de ganadores.

Con estos números publiqué un artículo en un boletín ahora extinto, solicitando a los colaboradores que si tenían más información, me la proporcionaran. Les dí inicialmente el beneficio de la duda a la WCOB y a los Bizz Awards. Y entonces empezaron a llegar más correos.

Me dí el lujo de contestar uno de ellos solicitando información de por qué había sido yo nominado. Se me respondió que me habían elegido por recomendación de las cámaras de comercio de mi ciudad, y que para aceptar la nominación había que pagar. Volví a solicitar información sobre qué cámara me había nominado. Se me respondió que me habían elegido por recomendación de las cámaras de comercio de mi ciudad, y que para aceptar la nominación había que pagar. Contesté entonces que tenía por norma no aceptar premios por los cuales tuviera que pagar. ¿La respuesta? Se me respondió que me habían elegido por recomendación de las cámaras de comercio de mi ciudad, y que para aceptar la nominación había que pagar. Me rendí ante la evidencia: todo apuntaba a un fraude.

Y así lo hice saber. Publiqué un artículo en mi web y en El Sentido de la Vida, en la sección abierta a colaboraciones llamada El Último Suspiro. Unas semanas después, el servidor original de El Sentido de la Vida pasó a mejor vida y con el, la sección de colaboraciones. Paralelamente yo ya había abierto mi blog, el cual en ese entonces se enfocaba en historia (hoy también, pero también hay toques de tecnología y grandes pinceladas de mi familia).

Llegó la premiación en el 2005. Retrasada un mes, pero llegó. Informé de ese hecho y también de que un amigo de la Universidad Autónoma de la Laguna me había enviado fotografías, diciéndome que el evento había sido a todo lujo, pero que igual sentía que habían sido estafados. Informé de ello en mi sitio web (el artículo se llama “Me equivoqué con los Bizz Awards”) y seguía yo desconfiando de los premios al ver la calidad de los ganadores. Perdónenme, pero aunque había garbanzos de a libra, también hay muchas empresas a las que definitivamente yo no les hubiera otorgado ningún premio bajo ninguna circunstancia.

Entonces llegó la segunda temporada del show. Ninguna nominación en un año, y yo sentí que por fin todo había regresado a su cauce original. Si la WCOB seguía operando, ya no era mi problema. Yo había dado una opinión, había dicho que mi opinión había sido equivocada, enterré el asunto, y si alguien aceptaba su nominación a posteriori, que la disfrutara.

Y los fantasmas regresaron de su tumba. Don Jesus J. Morán en persona se comunicó (el artículo es “The World Confederation of Business” (i) a (v)) donde me solicitaba, entre otras cosas, que retirara mis artículos. Me negué a retirarlos, pero los desactivé por un tiempo como muestra bona fide de que quería dialogar sobre este asunto, en especial porque, en todo el tiempo que los artículos estuvieron en mi página web y en mis dos blogs, recibieron un gran total de 50 visitas. El Sr. Morán también me envió un paquete informativo con documentación que demostraba la existencia física de su empresa. Hay una carta que el Sr. Morán me pidió no publicar, pero que reseñaré brevemente: la WCOB me deja dar un vistazo en su funcionamiento interno, me da los datos de su registro en Texas, y me informa las condiciones bajo las cuales se otorgan los premios. Aquí, sin embargo, se presenta el problema de que carezco de facultades para revisar su validez, al no ser residente en Texas. Aparece el registro ante las autoridades de Texas y ante el Better Business Bureau. Información que puede ser validada y contrastada por alguien que viva en Texas. Digamos, bona fide, que son válidos. ¿Significa ésto que mi posición anterior estaba total y absolutamente equivocada? Atención.
Sí, y no.

Sí: los premios son legales y la entidad que los emite es legal y opera conforme a la ley.

No: el modus operandi (perdóneme que se lo dija, Sr. Moran) sigue pareciéndome muy sospechoso. No puedo confiar (y esto es simple confianza, una opinión como cualquier otra), no puedo confiar, repito, en unos premios a los que debo pagar para recibirlos.

En mi opinión, la única manera de otorgar legitimidad a unos premios es que no exista la más leve sospecha de favoritismos. Así, si yo, en mi calidad de Presidente de la Asociación Internacional De Escritores Que No Escriben Bien, quiero organizar unos premios, lo primero que haré será organizar no los premios, que es empezar la casa por el tejado: empezaré a organizar a los afiliados. Se crea un plan de trabajo, se informa de lo que la sociedad planea realizar, se solicita retroalimentación a los agremiados, se crea un consenso, se imponen beneficios mínimos para cualquier agremiado (”Todos tienen derecho a ir a la ceremonia de premiación, pero si quieren asistir a la cena deberán pagar su cubierto”), se imponen cuotas razonables para financiar la operación de investigación y desarrollo, se contrata algo decoroso pero sin lujo, se celebra la premiación, todos contentos, y se inicia el proceso del próximo año, reclutando más asociados.

Los errores que, a mi juicio, cometió la WCOB en ese primer premio (y que algunos han sido corregidos), son los siguientes:

  • El mayor error, el que me hizo sospechar desde el principio no sólo de los Bizz Awards sino de muchos otros premios, era esa insistencia de tener que pagar por la nominación. Lo mismo que tener que pagar por la premiación. ¿Por qué tengo que pagar por algo que me gané? ¿No sería mejor haber empezado solicitando afiliación a la Confederación? Eso es muy sospechoso.
  • Tampoco necesito que me entreguen el premio en el Ballroom of the Americas del Sheraton vestido de frac mientras un ujier vestido de levita y librea reseña mi vida y trayectoria, si puedo hacer lo mismo en el Maple Hall del Best Western. Para los premios número 25, bueno, convengo: ya tienen una fama sólida, y hay toneladas de asociados pagando sus cuotas para soportar toda la infraestructura. En la primera premiación, es muy sospechoso.
  • Otro error fue no haber ofrecido desde el principio una afiliación, sin mencionar para nada el premio. Si a mí me hubieran ofrecido una membresía anual por 50 dólares, con derecho a salir en la página web, y con la oportunidad de poder hacer negocios entre los socios con tratos preferenciales, yo me hubiera inscrito.
  • Y el último error: no hacer publicidad sobre el premio en medios masivos. Y no, correo electrónico no es medio masivo: es una molestia, una murga, una monserga. Si hubieran avisado por lo menos en las ciudades principales que la World Confederation of Businesses inicia operaciones con el objetivo de unir a todos sus afiliados de manera global, otro gallo nos cantara.

Digamos que yo, ingeniero eléctrico especializado en industria de la construcción, me contacto con un socio que desea cablear una nave industrial, y ambos somos socios. Perfecto, trato preferencial, 15% de descuento sobre el precio de mercado, cerramos el trato y a trabajar. Con eso, si otro asociado me permite comprar cable a precios preferenciales, y un cuarto me ofrece transportar ese cable a precios preferenciales, y un quinto me ofrece servicio de comida para mis empleados a precios preferenciales, y un sexto se entera de la obra y me ofrece unos generadores de emergencia que están que ni pintados para la obra, y gracias a la calidad de mi cableado y los generadores de emergencia las empresas que contrataron un lote en el parque industrial pueden trabajar más eficientemente, hubieramos creado un flujo de divisas en el cual todos salimos beneficiados. Mas no. Iniciamos la casa por el tejado y ahora no nos cierran bien las puertas.
Señor Jesús J. Morán:
He tratado de ser lo más imparcial posible. Eso es imposible de lograr porque mi opinión está, obviamente, sesgada ante los acontecimientos previos. Pero no se aflija, usted no es el único presidente de una organización a la que no le tengo confianza. Tampoco se la tengo a la Asociación Brasileña de Incentivo a la Calidad (ABIQUA) por poner un ejemplo que tengo a la mano. Sencillamente, no puedo convencerme de las bondades de un premio por el que me exigen pagar una cantidad de dinero para recibirlo. De ningún premio.

Sr. Morán, sea usted bienvenido al debate. Su derecho de réplica no le será negado.

__________________

Advertencia a quienes comentan en este artículo: sólamente los comentarios que incluyan información de contacto verdadera serán aprobados. Advierto: el acceso a los correos sólo lo tengo yo y nadie más. Tampoco voy a tolerar conductas que se escudan en el anonimato que proporciona la internet para lanzar acusaciones e información personal sin oportunidad de réplica. Si quieren que su comentario aparezca, pongan una dirección de contacto real. Capisci?

20 Responses to “The World Confederation of Businesses (vi)”

  1. Mus | 21/08/06

    Jack, creo que te haces bolas con algo innecesario. ¿No te fijaste que en los EE. UU. todo es el “voted Xth Something of the Year”?

    Pues eso es todo. Tú tienes un premio que dice que eres algo, y lo pones en tu correspondencia comercial, y la gente dice “Ohhhh”, y no pregunta quién coño evaluó tus méritos, por qué tú y no otro. Es tan sencillo como eso. A cambio de tal premio, pagas, igual que harías por algún otro elemento de mercadotecnia para tu empresa.

    Es exactamente lo mismo que los títulos falsos, con la diferencia de que esto no es ilegal en sí mismo y los premios son “existentes”, en tanto en cuanto se otorgan realmente. Ahora, que tengan fundamento alguno, pues no.

    Un premio es un reconocimiento a algo. Si el premiado debe pagar por que le den el premio (o lo tengan en consideración siquiera como nominado), es un fraude, desde el punto de vista del premio, por muy legal que sea el tinglado.

  2. Don Pastrami | 21/08/06

    No es que me quiera hacer bolas, mi estimado Mus. Me hacen bolas, que es distinto. En fin… por lo menos me regalaron un cuaderno y dos DVDs…

  3. Vidaloca | 24/08/06

    que fue de la comida en Los Otates?

    para la proxima aparte del DVD pide un cupo de descuento para la proxima edición…

    jajajajajajaj

  4. Don Pastrami | 24/08/06

    De la comida, nada de nada. Así como están las cosas yo creo que no me van a invitar. Una comida que pierdo por defender mis principios e ideales (qué frase tan bonita, permítanme apuntarla para que no se me vaya a olvidar…)

  5. Hola | 5/09/06

    Jack,

    lo que pasa es que eres pobre, y no te han querido hacer un descuento.

    entonces, amargado, estas hablando de esta pobre gente en tu blog.

    negocia un premio con ellos, verás que encontraran una buena categoria a un muy buen precio…

    de la comida en los otates en septiembre, olvidate, el evento en Mexico será en Noviembre, o será que la WCOB está jugando sus ultimas cartas?

    abrazos!!!

  6. Don Pastrami | 6/09/06

    Ya me imagino la categoría: “Mejor Detractor en un Blog de Historia.”

  7. Carlos | 6/09/06

    JESUS JORGE MORAN PEREZ, ciudadano peruano con DNI (removido por razones de privacidad).

    Tiene Usted razón, es una Estafa, es ilegal xq no hay proceso de selección, sino una forma indebida de vender una membresía.

  8. Hola | 8/09/06

    oye Jack,

    alguien ya te habia dicho que los de la wcb eran peruanos…

    que sinverguenzas

    se pasan como gringos y son indios!!!!

    pobre gente que compró esos premios, que tal estafa!

  9. Don Pastrami | 8/09/06

    Don Jesus Morán admitió ser peruano pero vivir en los Estados Unidos. El paquete de información me llegó desde Houston. Una cosa no está peleada con la otra.

  10. Carlos | 15/09/06

    Espero le haya servido la información que le dí el día 06…ahora falta saber qué curriculum posee el citado señor Morán para autoeregirse como sabio calificador de empresas de éxito…como peruano, puedo verificar alguna información…

  11. UY | 19/09/06

    COMENTARIO ELIMINADO (correo electrónico falso)

  12. Asustado | 3/10/06

    Mira, pienso que tu Jack eres muy inocente, q el paquete haya venido de houston no significa nada, hasta mismo porque hay una pequeña oficina en houston de la wcob. la verdad es que ellos todos son peruanos. estan engañando a la pobre gente con un negocio que no existe. saludos,

  13. Asustado | 3/10/06

    queridos miembros de la worldcob y estimado jack

    abajo está el link a una pagina donde confirman que los spam que envia la worldcob vienen de peru:

    http://listas.ati.es/tablones/auxiliar/2004-December/029366.html

    adorados amigos… solo jack cree que son gringos…

  14. Don Pastrami | 4/10/06

    Asustado: En primer lugar nunca he dicho que los miembros de la wcob sean gringos. He dicho que la wcob está registrada en Houston, y el Sr. Morán me confirmó que él es peruano y que también vive en Perú. Punto.
    Y te advierto: no abuses de mi hospitalidad.

  15. Asustado | 4/10/06

    ahora sí!!!!!!!!

    hablaste como los grandes…..

    a ti te gusta que respeten tus opniones asi q respeta las mias….

    porque has ocultado que el señor moran confirmó que vive en Perú?????

    que estas ganando con eso????

    leí un par de veces tu articulo e ya no me pareces tan imparcial.

    y ojo jack, esa es mi opnion personal!

  16. q tal estafa! | 4/10/06

    Mira Jack, hace menos de un mes estas fueron tus palabras:

    Don Jesus Morán admitió ser peruano pero vivir en los Estados Unidos. El paquete de información me llegó desde Houston. Una cosa no está peleada con la otra.

    Comment by Don Pastrami — 8 September 2006 #

    y ahora dices que el confirmó q vive en Perú?????

    q pasá amigo???? te estas perdiendo en tu imparcialidad!!!!

  17. Don Pastrami | 4/10/06

    No empiecen a creer que saben más de mí que yo mismo. Respeto, caballeros, ante todo respeto. Capisci?

  18. cataclismica | 4/10/06

    Jack: quiero que te calmes y te relajes. Olvida los presuntos insultos y dedícate a lo tuyo, que ya bastantes problemas y canas tienes.

    Y a los demás, les digo que están haciendo una tormenta en un vaso de agua por el asunto de la nacionalidad o falta de ella. Eso no tiene nada que ver en el debate de la wcob. Aquí se discuten sus prácticas de negocios, no dónde viven.

  19. Carol | 27/10/06

    Estimado Jack, gracias a tu página de comentarios he llegado a convercerme que todo esto de los premios de la wcob es una farsa. Justo este año llegó a la empresa donde trabajo dicha nominación y la verdad me pareció un tanto extraña, por el hecho que te pidan dinero para premiarte, en fin. Lásmita que estos señores estén dejando mal parados a los peruanos, soy peruana a mucha honra y tengo que aclarar que todos los peruanos no somos así, de hecho estafadores hay en todas partes.
    Saludos,

  20. Invitado | 13/04/07

    Señores

    Me llegó una nominación a mi tambien, y como ustedes dicen suena ilógico que tengas que pagar por un reconocimiento.

    Pero yo me imagine que esto era al mucho peor y al parecer según mi investigación no es así.

    Si ves esto como :
    Una inversión en publicidad
    Tener un reconocimiento que cada vez se escucha más
    Motivación interna de los miembros de tu empresa
    Promoción hacia afuera de tu negocio.
    Una oportunidad de salir a distraerte y conocer empresarios de otros giros.
    Diversión

    Con todo respeto a sus opiniones creo que todo es segun el cristal con el que se mira.

    Si lo vemos como un fraude nos vamos a sentir defraudados………..

    Si los ves como una oportunidad de salir a pasear y obtener promoción de tu empresa, seguramente eso obtendras.

    Saludos y un reconocimiento al responsable de este sitio pues tiene opiniones importantes y de interes.

    Saludos

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