La Estrella Más Cercana
August 12th, 2006 | Filed under Para lelos.Por alguna oscura razón, Google se quedó un momento sin anuncios comerciales y colocó allá en la barra de publicidad (que, por cierto, desde que la agregué en noviembre de 2005 me ha reportado la enorme cantidad de $2.17 dólares) un anuncio de servicio público que decÃa “¿Sabe usted cuál es la estrella más cercana?”
Y yo me dije inmediatamente: “SÃ, lo sé.” Una persona medianamente culta dirÃa, tal y como se lo dijeron en la escuela: “La Estrella más cercana es Alfa Centauri (α Centauri), ubicada a cuatro punto treinta y seis años luz de la Tierra.”
Pero ALFA DEL CENTAURO NO ES LA ESTRELLA MÃS CERCANA, y esto fundamentalmente porque no es una estrella, sino dos: Alfa Centauri A y Alfa Centauri B. Proxima Centauri, que está a 4.26 años luz de distancia, dÃa mas, dÃa menos, y parece ser compañera en el sistema de Alfa Centauri (lo que convertirÃa a Alfa Centauri en una estrella triple) tampoco es la estrella más cercana. La estrella más cercana a la Tierra es…
El Sol.
SÃ. El Sol. Nuestra estrella particular, brillando allá arriba en el cielo, pero sólo de dÃa.
Iba a empezar a escribir hoy la historia del Apollo 11, pero algo se me atravesó antes (un imbécil en un Corsa azul que se pasó un semáforo en rojo, chocando con una señora de un Sentra blanco que acababa de arrancar, y por tanto, bloqueando la circulación en la calle, con lo que preferà mandar al cuerno hoy el trabajo y regresar a casa a escribir esto). Le hemos dedicado ya un buen rato a la Conquista del Espacio, y vamos a pisar la Luna, pero no le habÃamos dedicado nada al Sol. Asà que se los presento.

Vean nada más. Ese enorme cÃrculo amarillo con manchas blancas y rojas es nuestro Sol. A su derecha y abajo está Cha 110913-773444, una especie de planeta megagigante o estrella tamaño hobbit que los cientÃficos todavÃa no han podido clasificar. TodavÃa está pendiente que nos digan qué cuernos es un planeta, y la siguiente pregunta en la lista es “¿Qué es una estrella?”. Como sea, en la imagen más a la derecha y abajo está Júpiter, lo cual significa más o menos que la Tierra medirÃa (a esta escala) unos cuatro pixeles. Cha 110913 es una curiosa anomalÃa, porque pesa sólo siete veces lo que Júpiter, y parece ser que tiene su propio sistema solar en formación. Tiene un disco de polvo que tal vez pudiera alcanzar para completar un planeta. Pero hablaba del Sol, qué cabeza la mÃa…
El Sol es una estrella amarilla de tercera generación. Esto significa que se formó cuando ya habÃa estrellas de segunda generación formadas, lo cual a su vez significa que estas se formaron después de las de primera generación, que se formaron tras asentarse el desbarajuste provocado por el Big Bang. El Sol pertenece a la clase espectral G2V. Ésto significa lo siguiente: “G2″ nos dice que es una estrella tibia, a sólo 5,500 k, lo cual implica que está caliente hasta el rojo blanco, color que nuestra atmósfera filtra, dejándonos con un tono amarillo bastante brillante. “V” nos indica que se encuentra recorriendo el camino principal de toda estrella, es decir, que funciona a base de fusión de hidrógeno. Sol lleva recorridos 4,500 millones de años, con una vida aproximada de 10,000 a 12,000 millones de años, es decir, Sol ya es un adulto maduro en plenitud de facultades (en términos humanos serÃa un cuarentón). Tiene ocho planetas comprobados, uno que se dice al mismo tiempo que es un planeta doble, un mesoplaneta y que no es un planeta en absoluto, numerosos planetoides, cientos de miles de millones de piezas de polvo y hasta objetos manufacturados dando vueltas por ahÃ. Uno de estos objetos manufacturados solÃa responder al nombre de Voyager 1, lanzado desde la tercera roca del Sol en nuestro año 1977, y en este preciso momento se encuentra dando un agradable paseo por la heliopausa, donde se supone que la influencia del Sol termina y pasa a convertirse en una simple estrellita más orbitando el Gran Agujero Negro Central de la Galaxia.
El nombre correcto de nuestra estrella es Sol. Proviene del término latino Sol, que significa “esa cosa grande, brillante, caliente y amarilla que está en el Cielo” o simplemente, “sol.” Sol es una más de los cien millones de estrellas de clase G2V que hay en la Via Lactea, el nombre correcto de nuestra galaxia, que en latÃn significa “VÃa Láctea” y quiere decir “Camino de leche” por dos motivos: uno, porque parece un camino en el cielo, y dos, porque parece que fuera de leche. Esto, sin embargo, sólo puede verse fuera de las áreas urbanas, porque la luz nocturna arruina el espectáculo, y también requiere un o dos copazos para poder ver que cien millones de estrellas se transforman en leche. Sol no está en el centro de la Via Lactea. Está en uno de sus dos brazos, casi en la orilla, a una distancia aproximada de 2.5×1017 km, lo que vienen a ser algo asà como 28,000 años luz del núcleo, es decir, estamos lejÃsimos. Sol tarda poco más de 2.25×108 años en completar su órbita alrededor de la Galaxia, a una velocidad estimada de 217 km/s (20 km/s si lo comparamos con las estrellas vecinas que tembién van encarreradas, no crean que no). Como comparación, la Tierra (ya lo habÃa dicho, pero voy a volver a repetirlo porque me gustan los números) está a 149.6×106 km, es decir, a 8.31 minutos luz en promedio, y nos tardamos 365 dÃas y un cuarto en darle la vuelta al Sol.
Sol no es una estrella particularmente grande, aunque supera al 85% de las estrellas de la Via Lactea. La razón es que ese 85% de estrellas son simples enanas marrones, estrellas pequeñitas que no sirven mas que para hacer bulto y lanzar una luz mortecina y rojiza que no alcanza a encandilar a un topo. Sol mide aproximadamente 109 Tierras de diámetro, que es poco más de 1.392×106 km; su circunferencia es de 4.373×106 km (que son algo asà como 342 Tierras) y algo interesantÃsimo es que la diferencia entre su diámetro ecuatorial y su diámetro polar es de apenas 10 metros (prácticamente despreciable) asà que es el ejemplo más cercano que tenemos a una esfera perfecta. De superficie y masa Sol tampoco anda tan mal: mide 11,900 Tierras (es más fácil que decir que mide 6.09×1012 km2) y pesa 332,950 Tierras (1.9891×1030 kg), con una densidad promedio de 1.408 g/cm2. Sol genera su energÃa por medio de fusión nuclear. Ésto es importante, porque las interacciones en su núcleo son las que nos permiten obtener a nosotros energÃa. En el núcleo del Sol, cuatro gramos de hidrógenos son fusionados en 3.97 gramos de helio, desprendiendo 0.03 gramos de materia en forma de energÃa pura, lo cual es mucha energÃa. Su temperatura promedio son agradables 5780 k en la superficie, y en la corona alcanza hasta 5 megakelvins, que es muchÃsimo. La temperatura en el núcleo se calcula en unos 13.6 megakelvins. Su intensidad promedio es de 2.009×107 watts por metro cuadrado a una UA de distancia, es decir, a nivel del mar en la Tierra podemos obtener hasta 1100 watts a medio dÃa, la mayor parte de los cuales se desperdicia. Las plantas pueden aprovechar esta potencia por medio de la fotosÃntesis, los humanos pueden aprovecharla por medio del efecto fotoeléctrico y de la fototermicidad; con uno podemos usar la luz para conseguir electricidad y con la otra calentar agua, objetos y hasta cocinar alimentos. También nos permite sintetizar calciferol (vitamina D) y quemarnos la piel, al grado de hacer que mute y provocar cáncer, y en casos graves, incluso Leo.
Sol, al no ser un planeta, no rota igual. Por principio de cuentas, al no tener corteza, no puede girar todo al mismo tiempo: el polo tarda unos 35 dÃas en completar una órbita mientras que el ecuador tarda 25 dÃas, 9 horas, 7 minutos y 13 segundos en hacer lo propio, con una velocidad aproximada de 7174 km/h sin infracciones registradas por exceder el lÃmite de velocidad. 28 dÃas es el promedio en los trópicos, y es esa medida la que se usa para calcular la rotación de Sol. Sin estar directamente relacionados con Sol, hay otros datos interesantes. El más interesante es la analema, que es el movimiento aparente del Sol por el cielo, visto desde la tierra. La analema tiene forma de 8, y uno de sus extremos estará más alargado según la longitud y latitud donde se encuentre el observador. Si tienen ustedes tiempo y ganas de hacer su propio calendario solar, es sencillo, basta con que consigan una habitación oscura (o una cueva, si tienen una a la mano) y hagan un agujero por el cual se filtre un rayito de Sol. Tomando la medida del movimiento de ese rayo dÃa tras dÃa a la misma hora durante un año, tendrán un calendario que les indicará el paso de las estaciones. Generalmente verán que el Sol se desplaza unos 47 grados en todo el año, con dirección Norte-Sur (la Tierra tiene un ángulo de 23.5 grados con respecto al Sol, multiplÃquenlo por 2 por el efecto de translación y listo) aunque también hay un componente Este-Oeste más pequeño. Ésto también es interesante: el Sol y la Luna pueden tener el mismo diámetro aparente varias veces en un año, y si la órbita Lunar se sobrepone al Sol, obtenemos un eclipse. Los eclipses pueden venir en tres sabores: parciales, totales y anulares. En los parciales, la Luna sólo tapa una porción del Sol, en los totales, el diámetro aparente de la Luna iguala o excede el diámetro aparente del Sol, y en los anulares la Luna tiene un diámetro aparente menor que el del Sol, por lo que bloquea sólo un anillo de luz. Durante mucho tiempo los eclipses fueron la única posibilidad de estudiar la corona solar, hasta que se lanzaron misiones especiales (y espaciales) para obtener ese conocimiento.
Gracias a los análisis espectrográficos hechos desde la Tierra y a los análisis hechos por las sondas Genesis, Ulises y Soho, sabemos con total seguridad que hay hidrógeno (74.3%), helio (24.85%), oxÃgeno, carbono, hierro, neón, nitrógeno, silicio, magnesio y azufre. (desde 0.77% y descendiendo). Genesis, por si no lo saben, fue una misión que hubiera sido un éxito total de no ser por el aterrizaje: se lanzó con el objetivo de orbitar al Sol y obtener muestras frescas de viento solar, con el objetivo de regresar a la Tierra con ellas para poder realizar análisis exhaustivos. Para ello se desplegaron paletas recolectoras de silicio, oro, zafiro, diamante, y aerogel, entre otros. Se recolectaron las muestras, y cuando Genesis entró a la atmósfera, algo malió sal: 
Según los resultados de la investigación, un idiota en Lockeed Martin colocó al revés un par de acelerómetros en la nave y otro idiota decidió saltarse el procedimiento de prueba para verificar esos mismos acelerómetros. La cápsula Genesis se estrelló a 310 kilómetros por hora en los desiertos de Utah (utah!) y la misión se fue casi al cuerno directamente y sin escalas. De cualquier manera se recuperaron muestras que no estaban dañadas (aunque usted no lo crea) y se comenzaron a analizar para verificar de qué se trata todo esto. Ulises fue una misión que buscaba analizar al sol desde un ángulo novedoso: por encima de la élÃptica planetaria. Para ello, se envió a la Sonda con dirección a Júpiter, para que su empujón gravitatorio elevara a Ulises. En eso estaba cuando (¡serendipias de la vida!) llegó el cometa Shoemaker Levy 9 y Ulises estaba en la posición ideal para fotografiar su zambullida. Soho, en cambio, es un satélite estacionario (por decirlo de alguna forma). Está ubicado justo en el punto de Lagrange donde el Sol y la Tierra tiran de él con igual fuerza. Está estático. Esto le permite observar al Sol desde un punto privilegiado, tanto, que la misión que iba a durar sólo 2 años lleva ya 10, y se da el lujo de transmitir sus observaciones en vivo y en directo (es un decir) por internet. La comunidad cientÃfica y los aficionados están felices por esa manera de hacer ciencia: todos tienen acceso a todo, de la misma manera que todos tenemos acceso a las fotos de Spirit y Opportunity, allá en Marte:

Disfruten al Sol en vivo (casi), que yo me retiro a descansar, porque el lunes comenzamos a preparar el Saturno V que nos llevará a la Luna.
¡No se pierdan nuestra emocionante y nueva serie, a la misma batihora y por el mismo baticanal, titulada apropiadamente “El Hombre en la Luna“!
> Está en uno de sus dos brazos, casi en la orilla, a una distancia aproximada de 2.5×10e17 km, lo que vienen a ser algo asà como 28,000 años luz del núcleo, es decir, estamos lejÃsimos.
SÃ, pero habiendo metro, el viaje no se hace tal largo. La culpa es del Peje, que en lugar de poner más lÃneas de metro dedicó la lana a hacer el segundo piso del periférico. Pero bueno, no voy a hablar de eso que me aplican el 33.
Mi intención es refutar la idea de que el sol esté en el cielo y sostener que, si asà fuera, no podrÃamos saberlo porque no existirÃamos. Y mis argumentos figuran a continuación:
El cielo es lo que rodea la tierra y que, gracias a nuestra atmósfera, vemos azul cuando no hay muchas nubes. Si el sol estuviera en el cielo, estarÃamos achicharraditos porque el campo gravitatorio de la estrella nos habrÃa succionado sin remedio y estarÃamos formando parte (qué bello) de su núcleo de tropecientos megakelvines y cacho. De ahà se deriva fácilmente que tampoco estarÃa el sol en el cielo, sino que *serÃamos* todos un sol –requiebros aparte–. Como gran parte de nuestros cuerpos están formados por hidrógeno, creo que en aprox. un 25% (según los datos ofrecidos por el ingeniero Maybrick) ya estarÃamos hechos gas noble –cosa mucho más lÃrica sin duda que los resultados de la ingestión de frijoles o alcachofas, por no hablar de las castañas– y en espera de la próxima fase de fusión de nuestra estrella, calientita como tamal oaxaqueño. Como consecuencia, ni siquiera *serÃamos*, quod erat demostrandum.
Corolario: el sol no está en el cielo, sino que simplemente lo vemos a través dél. Y menos mal que asà es, porque no tengo vocación de taco al pastor, ni aunque me adornen con cachos de piña. En cambio, propongo que el sol está en el firmamento, lugar mucho más idóneo y en el cual no molesta a menos que te empeñes en no embarrarte de bronceador con protección adecuada.