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El Hombre va a la Luna (Ep. 12: Sólo para Adultos)

August 7th, 2006 | Filed under La Conquista del Espacio.

En nuestro capítulo anterior, Charlie Brown, en lo oscurito, se preparaba para soltarle la correa a Snoopy. Snoopy, por su parte, se preparaba para correr en dirección a la Luna para olfatear y comprobar si en realidad estaba hecha de queso suizo o de yeso de París…

Minutos antes de que la Luna bloqueara la comunicación, Control de Vuelo se comunicó con Charlie Brown para indicar que a la misión de desacoplamiento se le había dado “Va.” Se cerró lo último que había que cerrar y Snoopy se soltó de la correa.

Y la tripulación escuchó un “Tunk” (o un “Pow” en inglés, a mí me gusta más cómo se escucha “Tunk“).

Verificaciones posteriores indicaron que fueron los dientes doblados en los cerrojos los cuales generaron esa vibración (que sólo se escuchó dentro de las naves, dado que en el espacio, al no tener aire, no se puede transmitir el sonido). Young, solo y su alma, se sobrepuso al enorme tamaño aparente de Charlie Brown, deslizó nueve o diez metros atrás el Módulo de Comando, y apuntó la cámara de televisión hacia Snoopy, para que Control de Misión pudiera ayudarlo a verificar si había algún desperfecto en la nave. Paralelamente, Snoopy desplegó las patas, que se desplegaron adecuadamente. Se verificó de nueva cuenta todo el módulo lunar, prestando particular atención al radar, al sistema de presurización, a las comunicaciones, a los impulsores, al sistema de abortaje, y a los sistemas guías (y los sistemas de abortaje de la guía, para pasar a modo manual o automático y viceversa, que es lo mismo pero al revés volteado). Todo parecía estar listo, así que la misión empezó de manera oficial. Cernan y Stafford se despidieron de Young diciéndole que no se fuera de parranda con la nave dejaándolos varados en la Luna (los informes de que le dijeron que no metiera mujeres al módulo son infundados, igual que la sugerencia de que pidiera una pizza o comida china), para acto seguido anunciar a Houston que estaban listos para descender y fisgonear sobre la Luna.

Se dejaron los micrófonos abiertos, de manera que Young podía escuchar lo que pasaba en Snoopy y Cernan y Stafford podían escuchar lo que pasaba en Charlie Brown. Young, sin embargo, se quejó de que cada vez que el hablaba había una molesta retroalimentación, que habría que reparar antes de la próxima misión. Control de vuelo tomó nota del asunto. Casi se cumplían cien horas desde que los astronautas partieron de Cabo Keneddy ( que ya se había resignado a que su ascenso a sargento tardaría mucho en llegar) cuando Young encendió los impulsores de Charlie Brown para alejarse de Snoopy. Charlie Brown descendió hasta que se alejó de Snoopy tres y medio kilómetros.
Stafford y Cernan estaban listos para probar, por primera vez, una DOI. Una Inyección de Descenso de Órbita. Stafford entonces inició el descenso con el impulso mínimo y quince segundos después de alcanzar el 10 porciento lo aumentó bruscamente a 40 por ciento por 12 segundos. Los motores funcionaron adecuadamente, sin ninguna señal de esa molesta tos que experimentó McDivitt en su viaje. Young le informó a Snoopy que se estaban moviendo a un poco más de 20 metros por segundo (los estaba trazando ópticamente, con ayuda de las flamas del motor) y Cernan respondió que no parecía que se estuvieran moviendo tan rápido: “Es un paseo muy tranquilo” (It’s a very nice pleasant pace). De cualquier forma Snoopy estaba haciendo su trabajo adecuadamente y ahora se podía acercar a su objetivo: el Mar de la Tranquilidad. Así que Snoopy se movió en la línea planeada que Stafford y Cernan habían estudiado hasta el hartazgo. Habían estudiado mapas y cartas, lo habían cartografiado mientras estaban en órbita, y casi podrían decir que conocían el lugar como la palma de su mano. Allá en Tierra, habían practicado la trayectoria en un T-38 especialmente modificado. Sabían exactamente cómo hacer todo, dónde hacerlo, cuándo hacerlo y por qué razón, motivo o circunstancia hacerlo. Y allá iban.
Y vieron la superficie acercarse a ellos. Más bien, ellos se acercaban a la superficie, pero visto desde su particular marco de referencia era la Luna la que se acercaba. Se acercaban, punto. Describían cada peñasco, risco, canto rodado, crater, valle, y piedra que veían. Parecían ir viajando exactamente en la dirección que querían, acercándose a una altura (según el radar de aproximación) de 14,447 metros sobre la superficie. Tomaron fotografías hasta que se le atoró el rollo a la cámara de Stafford. Stafford describió el lugar de aterrizaje como un lugar muy parecido “al desierto de California alrededor de Blythe.” Pero advirtió que si el módulo lunar descendía por el lado más cercano a la ruta de descenso, tendría un aterrizaje suave, mas si lo hacía por el lado más alejado, tendría que desperdiciar preciosos segundos de combustible para encontrar un lugar apropiado. El radar de aproximación seguía funcionando perfectamente, y la tripulación hizo notar que no tenían problemas de visibilidad con el Sol o los ángulos de incidencia de la luz. En resumen, que todo parecía estar muy bien.
Young podía ver a la nave a 120 kilómetros de distancia sin ningún problema. Incluso pudo localizar a Snoopy con ayuda de un sextante a una distancia de 550 kilómetros. Una hora después del primer impulso de descenso, Stafford y Cernan encendieron los impulsores para contrarrestar su movimiento de descenso, llevando al motor a 100 por ciento durante 40 segundos. Stafford estaba muy contento porque los motores no tosían, y Young trató en vano de ver las flamas de Snoopy. Y aunque Snoopy había incrementado su velocidad en 54 metros por segundo, la tripulación ahora creía que aceleraba muy lentamente. Dado que la cámara de Stafford había fallado y no había tiempo ni modo de reparar el atasco mientras estaban en el módulo lunar, no había gran cosa que hacer, salvo mirar el paisaje, mientras Snoopy llegaba al sitio donde desecharían el motor de descenso. Stafford llegó a la altura indicada 10 minutos antes de lo planeado, Cernan preguntó “¿Listo?” e inmediatamente exclamó “¡Hijo de la Chingada“! (Son of a bitch!).

¡Snoopy se había vuelto loco!

Snoopy se mecía violentamente para todos lados. Stafford gritó entre imprecaciones que estaban en un gimbal cerrado y que se había quedado pegado el impulsor (y prácticamente así era). A continuación le gritó a Cernan que impulsara hacia adelante todo lo que pudiera. Y acto seguido, se deshizo de la etapa de descenso de Snoopy. Estaban ya treinta grados fuera de su inclinación previa, y aumentando: la nave comenzó a disparar alarmas de que las medidas inerciales estabas casi en su límite de no retorno, Snooppy seguía girando por donde se le antojaba, Cernan y Stafford seguían refiriéndose a la pobre madre del responsable del módulo lunar con epítetos poco ortodoxos e impropios, sugiriendo además que el equipo de diseñadores no tenía editor responsable o que habían nacido en una casa desafinada (de mala nota), y para chingarla de acabar la nave amenazaba con romperse por la fuerza centrífuga. Stafford logró entonces cambiar a control manual total, realizó un giro largo y amplio, comenzó a manipular los interruptores del control de giro y estabilizó a Snoopy. Justo a tiempo.

¿Qué eufemismos sucedió allá arriba? Casi nada: perdieron un eje. Un gimbal (o un cardán, como también se le puede traducir) es un dispositivo consistente en dos anillos montados en ejes independientes de libre giro pero en ángulos rectos con respecto a cada uno, de manera que un objeto montado en su interior, digamos, una brújula, permanecerá siempre en un mismo plano horizontal entre ellos sin importar cualquier clase de movimiento en sus soportes principales. Es decir, es lo que conocemos como un giroscopio. A lo que sucede cuando dos ejes se sobreponen eun una aeronave se le llama también gimbal cerrado. Un gimbal cerrado ocurre cuando dos ejes de rotación se cancelan mutuamente, y es peligrosísimo en una aeronave. Por ejemplo, la siguiente figura muestra lo que sería un gimbal cerrado:

Suponiendo que esto ocurra en una aeronave cuyos controles sean “inclinación”, “Rotación” e “impulso” como en un avión, cuando la nave se coloca en un gimbal cerrado carecemos de una de estas opciones, lo que efectivamente ocasionará que nuestra aeronave se desplome incontrolablemente con dirección al centro de gravedad de la Tierra. Al suelo. Si bien en un avión podemos emplear los alerones, un hábil y rápido movimiento de alas, o una súbita aceleración para que el flujo de aire cambie y nos permita abrir el gimbal, en el espacio no tenemos esa posibilidad: dependemos únicamente de los impulsores, y cuando estos son más débiles que el motor principal que no quiere apagarse, no hay muchas opciones. Comparemos este problema de la falta de un eje con la latitud y longitud aquí en la Tierra. En un mapa plano nunca tendremos ningún problema: siempre tendremos disponible la latitud y la longitud de un punto dado, esté dodne esté. Pero en un mapa esférico, sí: al alcanzar la latitud 90º, perdemos la longitud. Todas las longitudes caen en un mismo punto: el Polo. Si usamos un triángulo rectángulo como ejemplo, y queremos que existan dos ángulos de 90 grados, entonces uno de los lados quedará fijo y dos longitudes se extenderán infinitamente. Y aún así jamás se llegará a un ángulo de 90 grados a menos que el triángulo deje de ser triángulo para convertirse en una línea o que nos encontremos en una geometría no euclidiana. Volvamos al gimbal cerrado en Snoopy. Cernan, piloto de pruebas, dijo que lo sucedido fue como si Snoopy hubiera realizado una maniobra Immelmann, una maniobra consistente en un giro cerrado de ciento ochenta grados girando a su vez el cuerpo de la aeronave. Algo así:

Ciertamente, Snoopy quería encarrerarse otra vez con rumbo a la Luna, pero de cabeza, lo que hubiera ocasionado que nuestros héroes se estrellaran.
¿Por qué falló tan feo Snoopy? Para el primer vuelo cerca de la Luna, Cernan y Stafford debían usar el sistema de guía de emergencias para probar su rendimiento en el entorno lunar. El sistema estaba en Modo Mantener Dirección. Este sistema de emergencias tenía dos modos básicos de comando: “Mantener dirección” y “Automático” (”attitude hold” y “automatic”). En el modo automático, la computadora hubiera tomado el control del sistema de guía y buscado automáticamente el módulo de comando, algo que ciertamente la tripulación no deseaba que hiciera en ese momento. Al corregir una desviación menor en el giro del Snoopy, los pilotos habían colocado accidentalmente al sistema de guía en modo automático, con lo cual comenzó a buscar la nave, que no aparecía en el radar de aproximación porque todavía estaba muy lejos, y los giros dramáticos fueron para tratar de localizar a Charlie Brown.

Desde que Cernan le mentara su madre al sistema de navegación hasta que todo estuvo bajo control pasaron apenas 3 minutos, eternos para Young y Houston, brevísimos para Cernan y Stafford. Stafford solicitó confirmación de lo que había pasado, y Control de Vuelo les informó que habían metido la pata al hacer una corrección menor, pero que todos los sistemas estaban funcionando bien y que podrían encender el motor de ascenso. Después de impulsarse, Snoopy voló en una ruta extraña, en la cual giraba y rotaba en movimientos que parecían al azar. Cuando apagaron el motor principal, para sopresa de la tripulación Snoopy estaba en la trayectoria y velocidad adedcuadas para encontrarse con Charlie Brown. De una distancia máxima de 630 kilómetros, ahora estaban a tan sólo 78 kilómetros de la seguridad del módulo de comando.

Mientras Snoopy se acercaba al módulo lunar, Young ya los había identificado, con ayuda del sextante. Estaban a 295 kilómetros de distancia. Snoopy ya había identificado con el olfato –digo– radar a Charlie Brown poco despuès del impulso de ascenso, y los tripulantes miraban con interés cómo el radar medía la disminución de la distancia entre las dos naves, comprobando, de paso, cómo mecánica orbital funcionaba en la práctica. Recuerden ustedes que en teoría, teoría y práctica son la misma cosa; pero en la práctica rara vez lo son. Cernan estaba fascinado por la comunicación entre las dos naves, que los mantenía al tanto de lo que estaba pasando en su contraparte. Y es que, aunque los tripulantes de Snoopy pudieron ver a Charlie Brown a 167 kilómetros de distancia, poco despuès lo perdieron al ocultarse el sol, y no volvieron a verlo sino hasta que se encontraban a 78 kilómetros, cuando las luces de guía fueron lo bastante fuertes como para contrastar contra la oscuridad reinante. Las dos naves se encontraron finalmente a ocho metros de distancia una de otra, con una velocidad relativa de cero metros por segundo. Stafford encontró que era difícil de mantener estable a Snoopy usando la etapa de ascenso (Pete Conrad había dicho que eso sucedería) pero Young se las arregló para deslizar la sonda con suavidad justo en el centro de la guía. Stafford entonces impulsó a Snoopy, y Charlie Brown lo capturó con un sonoro “Pong.”
Stafford y Cernan habían estado de viaje por ocho horas, y ya estaban listos para entrar a la comodidad de Charlie Brown y descansar. Pero aún faltaba trabajo por hacer: era necesario transferir todo lo necesario desde Snoopy hasta Charlie Brown, cerrar las escotillas, y liberar a Snoopy. Dejaron libre al módulo lunar, y por control remoto Houston encendiíó la etapa de ascenso hasta que se vació de combustible, un impulso de 249 segundos que colocó a Snoopy en órbita solar. La tripulación del Apolo 10 miró al módulo lunar alejarse a toda velocidad, pronto ya no era visible. Stafford y compañía regresaron a las tareas de observación para la siguiente misión Apolo.
31 órbitas completas después de su llegada, Charlie Brown se impulsó con destino a la Tierra. El 26 de mayo de 1969, el Apolo 10 entró a la atmósfera terrestre, amarizando en el Pacífico a 690 kilómetros de Samoa y a sólo 6 kilómetros del USS Princeton: la mejor reentrada hasta ese momento. Cernan, Stafford y Young habían estado 192 horas, 3 minutos y 23 segundos fuera de la Tierra. Cuando nuestros héroes llegaron a tierra firme, los esperaba una pancarta:

“THE FLIGHT OF APOLLO 10 - FOR ADULT AUDIENCES ONLY”

El Vuelo del Apolo 10: Sólo para adultos.

Ya no había ningún impedimento para que los humanos no pudieran llegar a la Luna y aterrizar en ella.
En nuestro próximo episodio:

Conspiraciones van, conspiraciones vienen. Pero la NASA está dispuesta a cumplir la promesa del presidente Keneddy de poner a un hombre en la Luna antes de que se acabe la década de los sesentas. Y la NASA está a dos meses de lograrlo. ¡No se pierdan nuestra nueva serie: “El Hombre en la Luna”, que tendrá acción, terror, peligros y emociones!

7 Responses to “El Hombre va a la Luna (Ep. 12: Sólo para Adultos)”

  1. Mus | 8/08/06

    Soy un primitivo y con el título que le habías puesto al capítulo tenía la esperanza de que la luna tuviera chichis y dispusieras de fotos ultrasecretas que acá ibas a mostrarnos en primicia. :( Veo que lo único que tiene, a poco que te acerques, es esa atracción fatal…

    También veo que tiene barrillos estallados, o al menos cosas muy semejantes a un salpullido o erupción. Yo creo que es una luna en la pubertad, un satélite adolescente y reventón.

  2. Kiddy the Bill | 8/08/06

    Bueno, no se lo digas a nadie, pero yo tengo fotos ultrasecretas de lo que en realidad pasó en la Luna. Si mi brother me deja, las verás a todo color…

    _________________________

    Hecho, bro. Manda las fotos.

  3. Anónimo | 8/08/06

    Supongo que todos ustedes conoceran la página http://moon.google.com/ donde se marcan los puntos de aterrizaje (mucho mejor que alunizaje…donde vamos a parar!) de las siguientes misiones Apolo.

    Y obviamente habrán descubierto el secreto de hacer zoom al máximo a nuestro querido satélite, no?

    Conspiranoizando anónimamente.

  4. Don Pastrami | 8/08/06

    y a que no sabes lo que pasa cuando le das el máximo zoom a Mars.google.com
    Porque también me ocuparé de Marte, Venus, Mercurio, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón en su momento. De Sedna, Quaoar y similares lo haré hasta que alguna navecilla los visite en el futuro…

  5. Anónimo | 8/08/06

    Recontracórcholis! ya me tienes enganchado para toda la serie…

  6. albancito | 9/08/06

    Mi querido Don Pastrami:
    Gracias a un mail que muy gentilmente un amigo mio me hizo llegar, y poninedome a güebear en el cyber espacio me encontré con esto:

    Acercamiento máximo de Marte a la Tierra

    De verdad es un tema muy extenso y ya que estamos fuera de órbita sería bueno comentar.

    Saludos

  7. David O | 9/08/06

    Me gusta tu anti spam, al menos es más fácil manejarlo en estado etilico.

    Realmente me tienes enganchado a tus relatos espaciales, me fui una semana, regrese y ya tenias muchas entradas nuevas, aaaaah, me volvere loco si me pierdo una…

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