El Hombre va a la Luna (Ep. 7: Apolo 9 en órbita)
July 31st, 2006 | Filed under La Conquista del Espacio.En nuestro capÃtulo anterior un astronauta con nombre de estornudo y uno de sus compañeros de vuelo se preparaban para dormir en el Espacio. Gracias al Apolo 7 y al Apolo 8 se sabÃa que dormir en el espacio era todo menos una experiencia agradable, por lo que habÃa que irse preparado. ¿Quién serÃa esta vez el elegido por la diosa Fortuna para convertir a la misión en un paseo menos agradable?
McDivitt y Schweickart (¡Salud!) durmieron lo que pudieron y despertaron un rato después. Lo primero que hicieron fue despertar, para acto seguido desayunar. Tras terminar un apetitoso desayuno consistente en pasta de dientes y un palillo.
Está bien, lo admito, estoy exagerando. En realidad sólo en las misiones Gemini comÃan alimentos con textura y sabor a pasta de dientes. Los Apolo ya disponÃan de agua helada para beber y agua caliente para rehidratar alimentos, pero todos los alimentos iban deshidratados y duros: al rehidratarse su textura semejaba más a un puré que a un filete miñon, por decir algo. Para esto, los astronautas tomaban un curioso adminÃculo llamado Pistola de Agua (nombre original donde los haya) que era muy parecido a lo siguiente:

Esta pistola de agua se insertaba en el paquete de comida y se prodecÃa a inyectar agua, asÃ:

No muy apetecible y mucho menos apetitoso, pero algo habÃa que comer, caray. Y tenemos prueba directa de los resultados: apenas terminado el desayuno, nuestros héroes se pusieron sus trajes presurizados… y Schweickart vomitó. Para fortuna de la nave, Schweickart mantuvo la boca cerrada hasta que encontró una bolsita para desechos humanos (bolsas tratadas con agentes antibacteriales para evitar que se formaran gases en su interior) y mandó todo el desayuno a la basura. Aunque no estaban particularmente mareados, Schweickart y McDivitt estaban desorientados cuando se ponÃan los trajes presurizados y no podÃan identificar Arriba no Abajo aunque se los señalaran con luces de colores. También giraban más de lo debido al tratar de ponerse su ropa como si aún estuvieran en la Tierra. Scott, que llevaba ya tiempo despierto y estaba completamente vestido, removió la escotilla del módulo de comando, a continuación la sonda, y finalmente la campana de acoplamiento, de manera que sus compañeros pudieran meterse al túnel del Módulo Lunar. Schweickart entró con facilidad a través del estrecho tunel de 81 centÃmetros de ancho, abrió por fuera la escotilla del Módulo Lunar, y se metió sin ningún problema, completando la primera transferencia intervehicular de la historia de la navegación espacial humana. Acto seguido, procedió a mover algunos interruptores, los estrictamente necesarios para que la Araña cobrara vida. Y vaya que si lo hizo: Schweickart reportó que el Módulo lunar era realmente ruidoso, en especial el sistema de control ambiental.
McDivitt entró al Módulo Lunar una hora después. Casi de inmediato comenzó a preparar una cámara de televisión, de manera que sus actividades pudieran ser vistas en la Tierra. Un vez hecho esto, sellaron la escotilla de la Araña (Scott hizo lo propio en la Gomita) y se prepararon para un evento de proporciones nunca antes vistas: probar la Araña en condiciones de trabajo.
Esto, que parece ser muy obvio, no lo era tanto en realidad: era la primera vez que el Módulo Lunar estaba en el Espacio y era la primera vez que se probarÃan todos sus sistemas en condiciones de alto vacÃo y gravedad disminuÃda, excepto uno. Schweickart presionó un botón y un par de segundos después la Araña extendió sus patas. Luego, la Araña se separó de la Gomita, y giró, para que la Gomita pudiera verificar si todas las patas de la Araña estaban en su posición correcta. Arañas y Gomitas trabajando juntas en el Espacio…

Y de tanto dar vueltas y vueltas y vueltas… adivinen quién se mareó y vomitó otra vez.
- Schweickart
- McDivitt
- Scott
- Borman
Si respondió Borman: ¡Despierte! ¡Ya dejamos al Apolo 8 dos capÃtulos atrás!
Si respondió Scott: No, lo siento mucho. Scott tenÃa estómago de acero.
Si respondió McDivitt: No, lo siento. McDivitt tenÃa estómago de acero.
Si respondió Schweickart: ¡Acertó! (En palabras de Cata: ¡Yuck!)
Por segunda vez en la misión Schweickart habÃa vomitado. Y por segunda ocasión, mientras estaba ocupado haciendo algo importante. Y por segunda ocasión, habÃa alcanzado a contener el vómito mientras encontraba una bolsa para desechos orgánicos. Pero esta vez McDivitt solicitó una conversación privada con el personal médico en Tierra.
Ésto encendió los focos rojos entre el personal de Houston, que se lanzaron a crear teorÃas conspiratorias y chismes de lavadero sobre Schweickart. La conversación de los astronautas y el personal médico terminó con ambas partes recomendando a Schweickart a que se tomara unas pastillas contra el mareo y se abstuviera de comer alimentos sólidos. De cualquier modo, Schweickart no tenÃa ganas de comer nada que no fueran lÃquidos y frutas, y asà permaneció por el resto del viaje. Esto provocó algunos cambios en el régimen alimenticio de los astronautas para los vuelos subsecuentes.
McDivitt y Schweickart volvieron al trabajo. Se aseguraron que todo estuviera en posición, que todo estuviera trabajando en su rango normal de rendimiento y McDivitt le llamó a Scott por radio para que pusiera el Módulo de Comando en control neutral, de manera que pudiera probar el sistema de control direccional de la Araña.
¿Logrará McDivitt controlar la Araña? ¿Se estrellará la Araña contra la Gomita? ¿la Gomita rebotará a la Araña? ¿Schweickart dejará todo el Módulo lunar lleno de subproductos alimenticios?
¡No se pierdan nuestro próximo episodio, en unas horas más, atinadamente denominado “El Hombre Va a la Luna Episodio 8: Apolo 9 dando vueltas”!