El Hombre va a la Luna (ep. 4: Apolo 8 ha llegado)
July 27th, 2006 | Filed under La Conquista del Espacio.En nuestro capÃtulo anterior, el Apolo 8 habÃa emergido de la Cara Oculta de la Luna habiendo realizado una maniobra prácticamente perfecta. Ahora los hombres estaban en órbita sobre una luna que estaba redondota como una pelotota que alumbra el callejón… Y la pregunta fundamental que ha atormentado a la Humanidad por tanto tiempo aún no habÃa sido respondida: ¿Existe Santa Clós?
Después de que se reportara el estado general de la nave y que Control de Misión reportara que sus datos concordaban con los de Houston, Lovell fue el encargado de describir en detalle la superficie de la Luna:
“La Luna es esencialmente gris, no hay color, es como estuco o arena gris de alguna playa. Podemos ver grandes detalles. El Mar de la Fertilidad no se distingue tan bien como se ve desde la Tierra. No hay mucho contraste entre el mar y los cráteres que lo rodean. Todos los cráteres están redondeados. Hay bastantitos, algunos de ellos se ven más nuevos. Muchos se ven como si –en especial los redondos– como si los hubieran golpeado meteoritos o proyectiles de alguna clase. Langrenus es un gran grater, tiene un cono central en medio. Las paredes del cráter tienen terrazas, unas seis o siete terrazas al descender…”
The Moon is essentially grey, no color; looks like plaster of Paris or sort of a grayish beach sand. We can see quite a bit of detail. The Sea of Fertility doesn’t stand out as well here as it does back on Earth. There’s not as much contrast between that and the surrounding craters. The craters are all rounded off. There’s quite a few of them, some of them are newer. Many of them look like —especially the round ones— look like hit by meteorites or projectiles of some sort. Langrenus is quite a huge crater; it’s got a central cone to it. The walls of the crater are terraced, about six or seven different terraces on the way down.
Lovell continúa describiendo el terreno mientras lo sobrevolaban. Una de las tareas fundamentales de la tripulación era hacer un reconocimiento general de los posibles sitios en los cuales se podrÃa posar una futura misión Apolo, especialmente una en el Mar de la Tranquilidad que se veÃa especialmente prometedora, y donde se planeaba que el Apolo 11 aterrizara. De hecho, el Apolo 8 habÃa salido en una fecha en que las condiciones de iluminación eran especialmente favorables, y la nave llevaba una cámara fotográfica montada que tomaba una fotografÃa por segundo de la superficie de la Luna. Bill Anders se la pasarÃa 20 horas tomando el mayor número de fotografÃas de los posibles sitios de aterrizaje de la Luna allá abajo. Para el fin de la misión la tripulación habÃa tomado 700 fotografÃas de la Luna y 150 de la Tierra, sin contar las de la cámara automática. Las imágenes son impactantes: cráteres y cráteres producto de impactos de meteoritos sobre la Luna. Por ejemplo, tenemos la siguiente fotografÃa de Godenius:

Algunos conspiranóicos insisten en que Godenius era una base extraterrestre por el simple hecho de que tiene rayas. Allá ellos…
El Apolo 8 estaba en contacto con la Tierra durante una hora y luego se perdÃa la señal porque la Luna la bloqueaba. Borman constantemente pedÃa datos del SPS: su mayor preocupación era saber si el motor seguÃa operativo, para poder usarlo en caso de un retorno temprano a la Tierra. De hecho, insistÃa en que Control de Misión le diera una respuesta de “Va / No Va” antes de que perdieran comunicación en cada órbita.
Apenas habÃan terminado la primer órbita sobre la Luna y comenzaban a tener comunicación con la Tierra de nueva cuenta cuando la tripulación se preparó para su segunda transmisión en vivo desde la Luna. Esta vez, lo que se veÃa en las pantallas de televisión de medio mundo no era la Tierra sino la Luna. La Luna con mayor detalle que jamás antes se hubiera visto. Anders describÃa los cráteres en cuanto pasaban por sobre uno de ellos, y se despidieron de la Tierrra hasta Navidad. Inmediatamente al terminar la segunda órbita, el Apolo 8 utilizó una vez mas el motor de SPS, esta vez por 11 segundos, para estabilizar su órbita elÃptica en una casi circular de 112.6 km por 114.8 km sobre la Luna.
En las siguientes dos órbitas la tripulación siguió verificando la nave y fotografiando la Luna. En el tercer pase, Borman leyó una pequeña oración para su iglesia, ya que él habÃa estado programado para leerla en el servicio de medianoche de la Iglesia Episcopal de Saint Christopher, en Seabrook, Texas. Pero como se le atravesó el viaje a la Luna y no pudo asistir, un ingeniero de Control de Misión, Rod Rose, le sugirió a Borman que grabara la oración y que Rose se encargarÃa de llevarla a la iglesia para que la reprodujeran durante el servicio religioso.
Poco después de comenzada la cuarta órbita, la tripulación presenció algo nunca visto antes: un Amanecer de Tierra. ¿Por qué no se habÃan dado cuenta en los dos pases previos? ¡Porque no estaban mirando en la dirección adecuada! Anders miraba casualmente por la ventanilla de la nave cuando notó que salÃa una bola azul con blanco del horizonte lunar. Inmediatamente la tripulación se dió cuenta de que era la Tierra y se apresuró para tomar una foto histórica. Anders tomó la primera fotografÃa a blanco y negro y después tomó la primera fotografÃa en color, una de las imágenes más famosas en el mundo actual. Después de la misión, Borman y Anders decÃan que cada uno de ellos habÃa tomado la primera foto. Lovell dijo que en realidad la foto se la debÃan a él, porque era quien estaba a cargo de la nave en ese momento. Se terminó determinando que fue Anders el que tomó la primera foto con Borman en un honroso y cercano segundo lugar. Pero vean qué foto, damas y caballeros, qué foto:
Anders continuó tomando fotografÃas mientras Lovell se quedaba a cargo de la nave y Borman se tomaba un merecido descanso. Como siempre, dormir era difÃcil, pero Borman alcanzó a dormitar por un par de órbitas. Se despertaba cada tanto preguntando cómo iba todo, y le decÃan que todo iba muy bien.
Pero Borman finalmente despertó cuando notó que sus ompañeros cometÃan más errores que de costumbre, y lo que menos querÃa Borman es que las cosas empezaran a malir sal –digo– salir mal. Lovell y Anders tenÃan dificultades para entender preguntas y ya no respondÃan bien, o peor aún, debÃan repetirles las respuestas. Borman se dió cuenta de que todos estaban muy cansados por no haber podido dormir bien en tres dÃas, asà que le ordenó a Lovell y a Anders que descansaran un poco, y de paso mandó al cuerno las instrucciones del plan de vuelo sobre las fotografÃas de la superficie Lunar. Anders y Lovell discutieron con Borman, Anders sobre todo diciendo que estaba muy bien y que no le pasaba nada, pero Borman no se conmovió. Anders finalmente aceptó que Borman pusiera la cámara automática para seguir fotografiando la Luna. Borman también le recordó a los dos que habÃa una tercera transmisión de televisión planeada, y que lo menos que esperaban de la tripulación es que estuviera alerta y consciente de lo que hacÃan. Anders y Lovell se echaron una siesta de un par de órbitas mientras Borman permanecÃa a cargo del Apolo 8.
Ya iban por la órbita número nueve cuando la Transmisión de Navidad comenzó. Borman introdujo a la tripulación, y luego cada astronauta dijo sus impresiones sobre la superficie lunar y lo que se sentÃa estar en órbita sobre la Luna. Borman lo describió como “un vasto, solitario, prohibitivo tipo de existencia, una expansión de nada” (“a vast, lonely, forbidding type of existence or expanse of nothing”). Y un rato después de describir dónde estaban Anders dijo que la tripulación tenÃa un mensaje para todos en la Tierra. Cada astronauta leyó una sección del Génesis 1:1:10, el mito de la creación según la Biblia. Borman cerró la transmisión con un “Y de parte de la tripulación del Apolo 8, cerramos con un Buenas Noches, Buena Suerte, Feliz Navidad, y que Dios los bendiga a todos, a todos en la buena Tierra” (”And from the crew of Apollo 8, we close with, Good night, Good luck, a Merry Christmas, and God bless all of you, all of you on the good Earth“).
Ésto ocasionó un ligero revuelo acá abajo. Madalyn Murray O’Hair, una activista que abogaba por el ateÃsmo en todos los aspectos del Gobierno (una efectiva separación entre la Iglesia y el Estado), demandó a la NASA sobre la lectura del Génesis. Ella esperaba que las Cortes ordenaran a todos los astronautas norteamericanos, en su posición como empleados del Gobierno, que se abstuvieran de rezar en público en el Espacio, como parte del respeto a la libertad de cultos: esto podrÃa enojar a otros sectores de la población que no compartÃan las mismas creencias. Aunque las cortes rechazaron el caso, esto causó que la NASA fuera más cautelosa en el futuro sobre cuestiones religiosas durante el resto del programa Apolo; por esta causa el hecho de que Buzz Aldrin hubiera tomado la Comunión en la Luna fue mantenido en secreto por muchos años.
Pero divago. DecÃa yo que la tripulación habÃa terminado con sus tareas allá arriba y lo único que faltaba por hacer era la Inyección Trans-Terrestre, que ocurrirÃa unas dos horas y media después de que la transmisión de televisión de Navidad terminara. Esta era la fase más crÃtica de todo el viaje: si el SPS no se encendÃa, allá arriba se quedarÃan volando para siempre; si se pasaban de la cuenta, perderÃan la tierra; si no lo hacÃan a tiempo, perderÃan la Tierra, Y por si fuera poco, de nueva cuenta la inyección debÃa hacerse cuando estaban en el Lado Oculto, sin contacto con la Tierra. Los segundos seguÃan siendo eternos cuando los astronautas encendieron el motor.
A las 89 horas, 28 minutos y 39 segundos de iniciada la misión, en el segundo exacto en que estaba predicho, la telemetrÃa de la nave fue captada de nueva cuenta en Houston. Unos instantes después, en cuanto se recuperó el canal de voz, Lovell le dijo a Houston: “Les informo: sà existe Santa Clós” (”Please be informed, There is a Santa Claus“), a lo que Ken Mattingly respondió “Afirmativo, ustedes son quienes mejor lo saben” (”That’s affirmative, You are the best ones to know“). Era 25 de diciembre de 1968.
Ahora todo era cuestión de coser y cantar, ¿verdad? ¡No! En nuestro próximo episodio:
Borman, Anders y Lovell se preparan para la Inyección Orbital Terrestre, la fase más peligrosa de toda la misión. Si se inyectan en un ángulo demasiado obtuso, rebotarán en la atmósfera y nunca más los volveremos a ver; si se inyectan en un ángulo demasiado agudo, caerán a Tierra convertidos en una masa amorfa y humeante. Y si se inyectan antes de tiempo, caerán en algún lugar no previsto y nadie podrá rescatarlos nunca más…
¿Qué les depara el destino a nuestros héroes? ¿Habrá resistido el escudo térmico los rigores del Modo de RosticerÃa? ¿Borman utilizará la propulción a chorro de manera adecuada? ¿Si te toman una fotografÃa te roban el alma? ¡No se pierdan nuestro siguiente episodio, a la misma batihora y por el mismo baticanal!
Estoy anónimamente en vilo… esta es una de las ventajas de no tener mucha idea de historia, que luego cualquier cosa que te explican te mantiene intrigado…
Saludos anónimos!
Me tienes en ascuas, oniisan. Y eso que ya me sé el final de la historia. ¿Le vas a continuar hasta el Apolo XVII?
No he podido comentar, pero caray, que me he colgado de tu relato… ¿¿¿¿Cuando sigues????
En cuanto pueda, seguiré escribiendo sobre el asunto. Pero Cata, hermana mÃa, me temo que no puedo llegar al Apolo XVII porque no todas las misiones Apolo se identificaron con números romanos. El Apolo 8 lo hizo con este número para simbolizar la ida y vuelta, pero el siguiente Apolo se identificó con una letra \”i\” y una letra \”x\”. O sea, con un nueve en romano. Y esto solo en el parche.
De cualquier manera, pienso terminar esta serie hasta que llegue a la Misión de Prueba Apolo Soyuz. Ya verás de lo que se trata…