Los mininovios (iii)
June 13th, 2006 | Filed under Cataclismos.Esta vez no escribo sobre ningún novio mÃo ni de mi hermana: esta vez, escribo sobre mi hermano Ed.
Volaba el año de 1996. Yo ya tenÃa 14 años, y Edo tenÃa 15 porque es un año mayor que yo. Edo estaba en el primer semestre de la prepa mientras yo me debatÃa con el último año de la secundaria, y las cosas marchaban bastante bien. Y entonces Edo se ligó a su primer novia. O eso decimos…
La verdad es que a la muchacha en cuestión, a quien llamaré Luna Limón, era una chica guapetona, chaparrita, delgada, y con el pelo rubio que yo supongo que era rubio L’Orean porque tenÃa los ojos oscuros. La và muchas veces cuando salÃa de la secundaria, ya que Edo y yo estudiábamos a tres cuadras de distancia y salÃamos a la misma hora, lo que nos permitÃa tomar el camión al mismo tiempo para ir a nuestras respectivas casas, que eran una y la misma.
Un lines, casi para acabarse el primer semestre, según cuenta Edo, Luna llegó a clases, tomó asiento, y le sonrió, como todos los dÃas. Nada fuera del otro mundo. Edo le sonrió también. Tampoco fue nada fuera del otro mundo. Lo que sucedió a continuación, ha sido lo que puedo calificar como el noviazgo más rápido en la historia. Para que luego te quejes, Paco, por tus relaciones de dos dÃas.
Sin decir ni media palabra, Luna se levantó de su silla, se plantó frente a Edo, lo levantó de la silla, le plantó un beso, lo tomó de las manos, lo abrazó, dijo algo que no entendió nadie, le plantó un bofetón, lo volvió a sentar, regresó a su asiento, y no le volvió a dirigir la mirada ni la palabra en todo el dÃa. Edo no sabÃa lo que habÃa pasado. Los amigos de Edo no sabÃan si felicitarlo, burlarse o darle sus condolencias. Nadie en su salón sabÃa interpretar la escena que habÃan visto. Vaya, ni siquiera las amigas de Luna sabÃan lo que habÃa pasado, lo cual ya es mucho decir, porque una sabe perfectamente lo que pasa con las amigas, en especial cuando la amiga de la que hablamos no está presente.
Y al siguiente dÃa, Luna llegó a clases, tomó asiento, y le sonrió a Edo, como todos los dÃas. Edo le sonrió también… y esperó su reacción. No pasó nada.
Pero, cosa rara, para el siguiente semestre Luna se cambió a otro grupo.