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El Batallón de San Patricio

by Don Pastrami on May.07, 2006, under Historia de México

Mañana es Día de la Madre. Lo cual significa que me espera un día movidito, visitando a mi madre, a la madre de mi esposa, a la madre de mi madre, y no olvidemos que debo de llevar a cenar y a bailar a la madre de mis hijos, que por una de esas casualidades del destino resulta ser mi esposa.

Por ello, y para prepararme mentalmente para la batalla, preparé un par de artículos sobre el Batallón de San Patricio, uno aquí y otro en www.Cuarentaydos.org: http://www.cuarentaydos.org/2006/05/el-batalln-de-san-patricio.html
¡Guerra! La República se desmorona bajo los ataques del despiadado Conde Dooku, Señor de los Sith. Hay héroes en ambos bandos. El mal está por doquier… Un momento, ese es el episodio III de Star Wars… Vuelvo a empezar.

¡Guerra! Después de la anexión de Texas, el presidente norteamericano James Polk decide enviar tropas al sur del nuevo Estado. Pero los soldados no paran en el Río Nueces, que cuando el dominio español y mexicano siempre había sido la frontera meridional del territorio tejano. Texas, y ahora Estados Unidos, reclama la línea del Río Grande, más al sur. Polk manda las tropas a marchar a la zona de lo que hoy día es Brownsville, en la embocadura del Río Grande, bien dentro del territorio que México y Texas se disputan desde la revolución tejana, unos diez años antes. México exige a Estados Unidos que remuevan sus tropas del territorio en disputa. Polk no solamente se niega a hacerlo, sino que envía una fuerza naval a la costa de California con instrucciones de hacer preparativos bélicos. La guerra está preparada, y sólo falta una chispa que inicie la conflagración.

Entre las tropas norteamericanas hay un contingente de soldados oriundos de Irlanda. Al estallar la guerra, 200 de estos soldados deciden que están con el bando equivocado. No les gusta que Estados Unidos emplee su gran poderío para invadir y conquistar un país mucho más débil, país que además es católico en su gran mayoría. Tampoco les gusta la discriminación de que son objeto, y mucho menos que los altos mandos militares vean con buenos ojos (y hasta apoyen y encabecen) actos sacrílegos contra las iglesias y las mujeres católicas. Jon O’Riley, Patrick Dalton y cientos de soldados irlandeses y de otros países católicos abandonan a los Estados Unidos de América y se unen al Ejército Mexicano, formando un batallón de artillería al que se conocería como El Batallón de San Patricio, en honor al santo patrono de Irlanda.

El Batallón de San Patricio participó, ya como unidad mexicana, en batallas muy importantes durante la Guerra México Estados Unidos: la Batalla de Monterrey, del 21 de septiembre de 1846, donde el Batallón se desempeñó como una batería de artillería al mando de Juan Reley, rechazando con éxito dos veces al ejército norteamericano, notablemente más preparado y mejor armado. La tenacidad y el valor valor de los soldados mexicanos, no obstante, no evitó la derrota del ejército y la caída de la ciudad. Tras Monterrey, el Batallón crece en número, hasta alcanzar casi los 800 hombres. Antonio López de Santa Anna ordenó que el batallón se convirtiera en una unidad de infantería, a mediados de 1847, y el Batallón de San Patricio gana la Batalla de Cerro Gordo, prácticamente sin ayuda. Ya a las puertas de la Ciudad de México, los batallones Independencia, Bravo y San Patricio se preparan para defender la ciudad. La lucha fue constante y desventajosa para los mexicanos, dirigidos por el General Pedro María Anaya. Tras algunas horas de combate, las fuerzas mexicanas se quedaron sin municiones y una bomba provocó una explosión en la reserva de pólvora que los dejó sin posibilidades de seguirse defendiendo. El general Twiggs entra al convento del Churubusco, donde se habían hecho fuertes los mexicanos, y exigeque se le entreguen las armas, la pólvora y el parque. Mi General Anaya le hace frente a Twiggs, diciéndole: "Si hubiera parque, no estaría usted aquí."

Los batallones Independencia, Bravos y San Patricio fueron aniquilados ante la poderosa artillería norteamericana, que capturó a muchos soldados. Los sobrevivientes fueron reorganizados justo antes de la batalla de la Cudad de México del 12 de septiembre de ese mismo año. Sus esfuerzos, sin embargo, no fueron suficientes para contraarrestar el poder militar norteamericanos; la ciudad caería ese mismo día.

Entre los prisioneros cpturados por los norteamericanos se encontraba Juan Reley. Los soldados capturados por los norteamericanos sufrieron muy duras represalias, puesto que habían presentado la resistencia más dura en las batallas entre las dos naciones. Los que formaban parte del Ejército antes de la declaración oficial de Guerra, como Reley, fueron marcados con la letra D (por "desertor") con hierro candente en la cara, y condenados a trabajos forzados. Quienes se unieron a los mexicanos después de la declaración de guerra, casi cincuenta, fueron ahorcados en masa, como traidores, frente al sitio de la Batalla de Chapultepec, el 12 de septiembre. Por orden del general Winfield Scott, fueron ejecutados en el momento preciso en que la Bandera de los Estados Unidos de América reeemplazó a la bandera de México. Cuando la bandera alcanzó lo más alto del asta se abrió la trampilla del cadalso.

El Batallón fue desbandado en 1850. La mayor parte de los que sobrevivieron a la guerra desaparecieron de la historia. Unos pocos pudieron reclamar las tierras prometidas por el gobierno mexicano. Para conmemorar la ayuda de los Irlandeses en el ejército Mexicano, la calle frente al convento de Santa María de Churubusco se llama Mártires Irlandeses. El Batallón de San Patricio es conmemorado en dos diferentes días en México; el primero el 12 de Septiembre, el aniversario de las primeras ejecuciones, y el otro el 17 de marzo, día de San Patricio. Está inscrito en letras de oro en la cámara de Senadores, bajo la inscripción "Defensores de la Patria 1846-1848" para los civiles extranjeros y mexicanos, y "Batallón de San Patricio" para los miembros del Ejército que colaboraron en la defensa de la patria.

Un monumento se alza para recordar la memoria de estos hombres. En ella se puede leer:

En memoria del Capitán John Riley de Clifden, Fundador y Lider del Batallón de San Patricio, y de los hombres bajo su mando que dieron sus vidas por México durante la Guerra EE.UU.-Mexico de 1846-1848.


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