IronÃas de la vida nacional
November 8th, 2005 | Filed under Uncategorized.La reelecci�n indefinida, forzosa y violenta, del Ejecutivo Federal, ha puesto en peligro las instituciones nacionales.
En el Congreso una mayor�a regimentada por medios reprobados y vergonzosos, ha hecho ineficaces los nobles esfuerzos de los diputados independientes y convertido la Representaci�n Nacional en una c�mara cortesana, obsequiosa y resuelta a seguir siempre los impulsos del Ejecutivo.
Varios Estados se hallan privados de sus autoridades leg�timas y sometidos a gobiernos impopulares y tir�nicos, impuestos por la acci�n directa del Ejecutivo, y sostenidos por las fuerzas federales.
Que la elecci�n de Presidente sea directa, personal, y que no pueda ser elegido ning�n ciudadano que en el a�o anterior haya ejercido por un solo d�a autoridad o encargo y cuyas funciones se extiendan a todo el Territorio Nacional.
Que ning�n ciudadano se imponga y perpet�e en el ejercicio del poder, y �sta ser� la �ltima revoluci�n.
_______________
�stos son, a grandes rasgos, los t�rminos del Plan de la Noria, proclamado el 08 de noviembre de 1871 por el general Porfirio D�az para oponerse a la reelecci�n del Presidente Ju�rez.
Oh, iron�as de la vida…
Hasta donde tengo constancia, Jos� Mar�a Porfirio D�az Mori naci� el 15 de septiembre de 1830, d�a de San Porfirio, en la ciudad de Oaxaca. Producto de un altercado pol�tico, don Jos� Mar�a de la Cruz D�az, su padre, muri� cuando Porfirio ten�a apenas tres a�os de edad. La educaci�n del ni�o estuvo a cargo de su madre, Petrona Mori, qui�n pretend�a inclinarlo hacia el sacerdocio. Por ello, Porfirio estudi� durante 5 a�os en el Seminario de Oaxaca, pero no teniendo vocaci�n sacerdotal (las malas lenguas dicen que porque no le gustaba la idea de tener que llevar faldas y no poder casarse) el joven D�az entr� al Instituto de Ciencias y Artes de la misma ciudad, donde comenz� la carrera de derecho. Fue disc�pulo de Benito Ju�rez, quien impartia Derecho Civil; cuando se clausur� el Instituto por orden de Santa Anna en 1854, es cuando D�az verdaderamente �nicia su carrera pol�tica.
En 1846 se alist� en las fuerzas de la Guardia Nacional con la intenci�n de luchar contra la intervenci�n norteamericana, sin embargo, no alcanz� a intervenir en ella, Como a casi todos los mexicanos, la p�rdida de la mitad del territorio nacional lo dej� marcado con un profundo desprecio a los norteamericanos. Durante la Guerra de los Tres A�os, combate al lado de los liberales y m�s tarde lo har� tambi�n contra la Intervenci�n Francesa. Entre las acciones militares en las que Porfirio D�az particip� pueden citarse la Batalla del 5 de Mayo de 1862 en Puebla, que culmin� con una humillante derrota francesa, y la defensa de la misma ciudad en 1863, que cay�, sin embargo, ante la superioridad de las armas del Ej�rcito de Napole�n III. En 1867, sitia Puebla, que se encuentra en manos de los imperialistas, para recuperarla el dos de abril. Har� lo mismo en la ciudad de M�xico al perseguir a Leonardo M�rquez. Testigos de sus incursiones militares en contra de los conservadores fueron Taxco, la propia ciudad de Oaxaca, Tehuitzingo, Tlaxiaco, Pinotepa, Huajuapan, Miahuatl�n y La Carbonera. En dos ocasiones D�az fue hecho prisionero, en Puebla y Oaxaca, por los conservadores, y en ambas ocasiones logr� evadirse y continuar en la lucha.
Debido a las acciones militares, el tel�grafo entre M�xico y Oaxaca fue destruido. En un arranque de filantrop�a, D�az colabor� econ�micamente para reestablecer la comunicaci�n entre las dos ciudades, y de paso, agregar otras en el camino. El 20 de enero de 1868, el presidente Ju�rez y el General Porfirio D�az se cruzan telegramas de felicitaci�n al inaugurar la comunicaci�n con la Ciudad de Oaxaca. Al finalizar el siglo XIX las l�neas telegr�ficas comunicaban a casi toda la Rep�blica Mexicana. Ya para esta �poca, Guillermo Marconi hab�a inventado el tel�grafo sin hilos. No es de extra�ar que sus paisanos lo consideraran a don Porfirio como un h�roe. Aprovech�ndose de esa influencia, D�az es destapado como candidato a la Presidencia pero el Congreso determina la reelecci�n de Ju�rez. D�az se amarga. Como premio de consolaci�n, el Estado de Oaxaca, por sus m�ritos militares, le obsequia la hacienda de “La Noria”, desde donde el general, en 1871, se lanzar�a en contra de Ju�rez con el Plan de la Noria, el cual no triunf�.
Ju�rez muri� de angina de pecho. y asumi� la Presidencia interina don Sebasti�n Lerdo de Tejada, quien ser�a declarado posteriormente por el Congreso como Presidente Constitucional por elecci�n popular.
El Plan de Tuxtepec defend�a la “No Reelecci�n” y surgi� como bandera del general Porfirio D�az, cuando el presidente Lerdo quiso reelegirse. �so le grange� enemigos poderosos, y episodios raros: en 1876 en plena Revoluci�n de Tuxtepec, Don Porfirio, al verse perdido en el pueblo norte�o de Icamole, prorrumpi� en llanto. Le dir�an “El llor�n de Icamole”, pero a la postre vencer�a a todos sus enemigos.
La victoria del Plan de Tuxtepec, llev� a la presidencia interina a don Jos� Mar�a Iglesias y m�s tarde, como candidato �nico, vence y asume la presidencia el general Porfirio D�az el 5 de mayo de 1877. La pol�tica de D�az se encamin� a la centralizaci�n del poder econ�mico, pol�tico y militar.
Fue presidente Constitucional de la Rep�blica para el periodo de 1877 a 1880. La primera l�nea de tel�fono que existi� en la Rep�blica Mexicana, fue la que se tendi� entre el Castillo de Chapultepec y Palacio Nacional el 16 de febrero de 1878. Eran respectivamente el 001 y el 002, y se comunicaban v�a operador.
Seg�n la Constituci�n Mexicana, D�az no pod�a permanecer en la presidencia durante dos mandatos consecutivos por lo que tuvo que renunciar en 1880 aunque continu� en el gobierno como Secretario de Fomento. En esas elecciones el ganador fue el general Manuel Gonz�lez, que por cierto era compadre de don Porfirio y era vox populi en algunos c�rculos que era simplemente un presidente pati�o. Porfirio D�az fue reelegido en 1884 y consigui� la aprobaci�n de una enmienda a la Constituci�n que permit�a la sucesi�n de mandatos presidenciales, dando al traste con el Plan de la Noria y el de Tuxtepec. D�az gobern� hasta que, como consecuencia del movimiento revolucionario de 1910, se vio obligado a renunciar el 25 de mayo de 1911.
Pon Porfirio pudo ser un hijo de la tiznada, mas sab�a c�mo hacer las cosas y logr� sacar al pa�s de un atraso de siglos. Durante el gobierno del presidente D�az se construyeron 20,000 km. de v�as f�rreas; la red telegr�fica comunic� al pa�s; se inaugur� el tel�fono; se establece una Escuela Normal para Profesores; la Junta Legislativa del Estado de Oaxaca expide un decreto permitiendo a la mujer el acceso a las carreras profesionales; llegaron a M�xico grandes inversiones extranjeras y la industria nacional creci�. En materia econ�mica, el gobierno de D�az tambi�n sufri� crisis y devaluaciones, sin embargo, Jos� Ives Limantour, su ministro de finanzas, aplic� severas medidas para contar, al terminar el a�o fiscal de 1895, con un super�vit en el presupuesto. Jos� Ives Limantour era el jefe del Gabinete autodenominado “Los Cient�ficos”, pues dec�an que “gobernar es una ciencia.”
Lamentablemente, don Porfirio tambi�n meti� la pata hasta la rodilla en muchas ocasiones. Por ejemplo, don Porfirio destin� a la educaci�n superior bastante dinero, lo que fue bueno, pero no asign� nada a la educaci�n b�sica, bastante malo. Al concluir su gesti�n el 80% de la poblaci�n era analfabeta. En cuanto a su pol�tica de colonizaci�n, �sta benefici� a las compa��as extranjeras y a los latifundistas nacionales, en detrimento de la poblaci�n mexicana. Y peor, en relaci�n al aspecto laboral, las condiciones de los trabajadores mexicanos durante el porfiriato eran miserables. A pesar del crecimiento de la productividad, los salarios oscilaban entre los 17 centavos a los $2.50 diarios como m�ximo, lo que apenas compraba, en aquellos tiempos, cincuenta gramos de frijol, un pu�ado de chiles verdes, un cuartillo de manteca y cuatro tapat�os de tortilla (o sea, doce tortillas). Una dieta bastante magra. Peor: generalmente el salario se pagaba en especie y no en efectivo, us�ndose tambi�n los vales para que �stos fueran canjeados en las “tiendas de raya.” En estas tiendas, propiedad del due�o de la hacienda o de la f�brica, los productos eran de baja calidad y m�s caros que en el mercado, pero los vales de las tiendas de raya s�lo pod�an canjearse en esas tiendas, dejando a la poblaci�n desprotegida y en la miseria.
A pesar de que don Porfirio hab�a declarado que el pa�s ya se encontraba maduro para la democracia, se lanz� a una nueva reelecci�n en los comicios de 1910. En �stas elecciones, don Porfirio se enfrent� al Partido Antirreeleccionista, con Francisco Indalecio Madero, como opositor. Como era de esperarse, don Porfirio gan� por amplia mayor�a, lo que desat� la Revoluci�n mexicana. Al terminar la primera fase de la Revoluci�n, don Francisco I. Madero fue hecho candidato por todos y cada uno de los partidos pol�ticos en el pa�s. Obvio es que gan�.
Don Porfirio D�az tuvo que dejar el pa�s para salir por el puerto de Veracruz en el barco “Ypiranga” con rumbo a Par�s, Francia. (por cierto, el Ypiranga tiene mucho que ver con la independencia brasile�a; ya hablar� de ello en su tiempo)
En 1915, el general Porfirio D�az, el hombre que fuera el h�roe del 2 de abril, el que recobrara la ciudad de M�xico en beneficio de la Rep�blica, el que luchara contra la reelecci�n de Ju�rez y Lerdo, y que modificara la Constituci�n para poderse reelegir, el que acrecentara la imagen de M�xico en el extranjero pero olvid� los principios de democracia y justicia econ�mica y social, muri� el 02 de julio en la ciudad de Par�s, Francia. A�n permanece all�, en el cementerio de Montparnasse, en una cripta como un armario con techo de dos aguas, con puerta y ventanita, la previsible Virgen de Guadalupe, las fotos del general, un florero. Al borde del piso, una placa de piedra, con la leyenda: �M�xico lo quiere, M�xico lo admira, M�xico lo respeta�, mensaje firmado por un viajero proveniente de San Luis Potos�, con fecha al calce: �1994�.
S�, all�, olvidado, en una ciudad francesa, est�n los restos de Jos� Mar�a Porfirio D�az Mori.