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–¿Diga?

December 31st, 1969 | Filed under Uncategorized.

–Avec la Madame Serena Maybrick, s’il vous plaît.

No bien acaba de terminar el partido Brasil - Croacia (1 a 0 a favor de los cariocas), suena el teléfono de mi casa, donde la raza en pleno discute los pormenores del encuentro y le recrimina a Ronaldo su falta de contundencia. Contesto yo, como amo y señor de la casa, y me preguntan la primera línea de este artículo.

Yo me quedé helado. Primero, porque metí la pata en la hielera al tratar de contestar, y segundo, porque sólamente una persona se comunica conmigo en francés, y eso sólo en Navidad y Año Nuevo o cuando tienen problemas muy gordos ( Bonjour, Ella ! ) y esta vez era la voz de un hombre. Que además no me buscaba a mí.

–Un moment, s’il vous plaît, je la mets dans la ligne. –dije, traduciendo literalmente la frase "un momento, por favor, la pongo en la linea." Es a lo más que llegan mis oxidados conocimientos de francés.

Cata discutía con Pato, Lilith y Moni sobre cuál era el jugador más guapo del Mundial, y un humilde servidor de ustedes (a falta de él, asumiré yo el papel) tuvo que interrumpir tan edificante discusión para informarle que tenía una llamada en francés. Cata se puso pálida. Y más nerviosa se puso cuando me dijo que no había aprendido gran cosa de francés (y no la culpo). Le dije que escucharía en la otra línea para traducirle lo que pudiera y que le escribiría la respuesta que debía decir. Cata aceptó.
–Bonjour…
–Avec la Madame Serena Maybrick, s’il vous plaît.
–Je suis.
–Merci. Mon nom est Pierre Delosestribos. J’appelle de l’Hôpital Universitaire de Notre Dame du Jet Perpétuel du l’Université de Québec.
Yo garabatée un Oui y un Non, y señalé el primero, mientras seguía garabateando con furia.
–Oui. –dijo Cata.
–J’appelle parce que je révise sa demande pour une bourse d’études de médecine.
–Peut-il lentement parler un peu plus ? Le français n’est pas ma langue maternelle.
–Oui. J’ai un problème avec son application pour la bourse. Vous verrez, notre convention d’échange avec l’Université de Guadalajara nous empêche de l’accepter parce que vous n’avez pas complété le cuadr de base d’études médicales.
–Je comprends… –leyó Cata.
–Toutefois, mo’il a appliqué beaucoup sa demande, et comme vous réunissez le profil adéquat pour un échange d’infirmerie, la veuille savoir si vous êtes disposée à effectuer le changement de la bourse d’études médicales par une bourse d’infirmerie.
–Je ne le comprends pas. Quel est le problème ?
–Vous avez besoin d’avoir davantage de crédits complets dans son plan d’études de médecine. Ceci est du à une technicité dans la redaction de la convention.
–Ah, je comprends.
–Je dois lui informer qu’à Québec nous avons nécessité d’infirmiers qualifiés, et vous remplissez toutes les conditions. Nous aimerions l’apporter pour que travaille avec nous pendant une année, avec un salaire de 1800 dollars mensuels davantage de maison et aliments, outre l’occasion d’étudier une spécialisation en infirmerie. Si au terme de cette année vous souhaitez émigrer de manière permanente, vous disposeriez d’une bourse d’études médicales complète, bien qu’elle doive entamer ses études dès le début. Vous conserveriez aussi son emploi avec une augmentation substantielle de salaire.
–Cela est parfait. Et où travaillerait- ?
–Dans Trois Rivières et la ville de Québec.
–Cela est parfait.
–J’aime que l’il satisfasse l’idée. Nous aurons besoin de remplir une nouvelle demande de bourse. L’entrevue effectuée par vous dans le Consulat Honorifique du Canada servira parfaitement pour le cas. Je lui demande s’il vous plaît de m’envoyer les manières et les documents additionnels lui plus rapide possible.
–Ainsi le ferai.
–Merci beaucoup.
–Merci.
Y colgamos.

Cata me miró expectante. Lilith me miró expectante. Pato, Will, Moni, Ed, mis hijos, mis padres, mis vecinos, hasta mi perra me miraban expectantes. Yo sudaba frío. Cata temblaba y me miraba con el terror reflejado en sus ojos (qué bonita frase… permítanme apuntarla, no sea que se me olvide…)
–¿Qué dije? –fue lo primero que dio Cata.
Yo me limpié el sudor frío de la frente, le dí un largo trago a una cerveza que estaba sobre la mesa (que no sé de quién haya sido) y dije:
–Cata, te tengo dos noticias, una buena y una mala. La mala, que no te aceptaron para la beca de intercambio médico, si es que mi francés todavía funciona.
A Cata empezaron a humedecérsele los ojos y me dijo con voz quebrada:
–¿Pero por qué?
–Porque no cumplirás los requisitos de créditos cuando inicie el intercambio.
Cata se deslizó al piso. Pato, Lilith y Moni la abrazaron para consolarla… y Will y Ed dijeron al mismo tiempo.
–¿Y la buena? ¿Dónde coño está la buena noticia?
–Que Cata cumple con todos los requisitos para una beca de enfermería, y le ofrecieron trabajo por un año en Canadá, con buen sueldo, casa y alimentos, mientras hace una especialidad, y si desea inmigrar le financian la carrera de medicina.
–¿Y acepté? –dijo Cata, en el suelo–. DIme que acepté. ¿Acepté?
–Ouí, tu as accepté l’emploi.
Cata se echó a llorar de alegría. Los demás se me quedaron viendo con cara de "lo que dijo este tipo sonó como a francés."
–Cata aceptó.

Ni cuando México anotó su tercer gol frente a Irán el griterío fue tan fuerte.

Esta historia continuará…

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